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viernes, 27 de septiembre de 2013

Regreso a la oscuridad (Parte 4 de 4) [FINAL]



Se despertó, o creyó hacerlo. Ya todo parecía una pesadilla. Y estaba viviéndola en carne propia.
De todo lo que podía llegar a extrañar el sol era, sin dudas, lo primero. También extrañaba pintar.
Aun con las manos atadas empezó a tantear a sus alrededores. Era todo de tierra el piso. Sintió un tirón en las piernas y el sonido de unas cadenas.
Por primera vez desde que empezó el cautiverio descargo su frustración contra el piso. Sus puños enrojecidos por la ira golpearon algo. Palpo cautelosamente su entorno, cerca de donde había sentido el impacto y toco un brazo. Cuando lo quiso agitar se dio cuenta que era solo eso, un brazo. Había sido seccionado a la altura del hombro. En un acto reflejo arrojo el brazo lo mas lejos que pudo. Sintió como daba contra una estructura metálica. Luego, nuevamente, el silencio.

[...]

Silencio. Hasta que Lucia rompió esa monotonía con la que se había desarrollado la cena y dijo:
- Cuando no contestabas los mensajes pensamos lo peor. Pero nadie sabia nada. Y la policía, olvidate. Cero bola.
- Llegamos a pensar que te habías encontrado con el ex de tu pareja... ¿Y tu pareja, la llamaste?
- Tengo un numero identificado como "Amor" pero no atiende nadie. ¿Como es eso del ex?
- Vos nos contaste que al arreglarte con Nadia, tu pareja, ella dejo al pibe con el que salía...
- y el chabón quedo medio tocadito y te empezó a romper las bolas...
- ¡¡¡ YENDO A LA SALIDA DE LA OFICINA PARA APURARME !!!
- Exacto. Y ese fue el día donde nos dijiste, mira, acá esta - dijo Fernando señalando un mensaje en su celular - "Ya no se que hacer. Tengo miedo.". Esto fue hace poco mas de dos meses. Justo antes que desaparecieras.
- Después de esto desapareciste de Facebook, dejaste de contestar los mensajes, los llamados, fue como si te hubiese tragado la tierra.
Una súbita alegría se apodero del grupo de amigos reunidos por primera vez, como si fuera una primera vez. Los recuerdos estaban llegando de a poco. Pero también habían mas preguntas que respuestas. Ninguno sabia el nombre, ni descripción física del ex de Nadia. Tampoco sabían sus amigos como ubicar a su pareja, en sus propias palabras: "Nosotros nunca la conocimos".
Estaban los tres sentados en silencio a la mesa, mientras Bruno relataba lo poco que podía recordar de cuando estuvo en el hospital. Sus amigos no podían creer lo que había pasado. Sobrevinieron las preguntas sin respuesta y la angustia de ver a un amigo en ese estado.

[...]

Sintió una puerta abrirse a lo lejos y de fondo nuevamente una canción de los Beatles, "Eleonor Rigby". Unos pasos que se acercaban en la oscuridad.
Algo cayo cerca suyo. Busco en la oscuridad con sus manos hasta que se topo con una bolsa. El hambre jugo su parte. Introdujo su mano en la bolsa, abrigando la esperanza de encontrar comida. Toco una superficie redonda y peluda. Siguió el recorrido con la mano hasta darse cuenta que era una cabeza.
Hizo el esfuerzo de contener la repulsión que había sentido con el brazo y siguió el recorrido del contorno de la cara. Le faltaba toda la mandíbula, los ojos, y se notaban hendiduras poco profundas pero largas a lo largo de la frente, se le hizo imposible identificar el sexo.
Clavada en los incisivos restantes había una manzana. La tomo entre sus manos. Froto la fruta por su pecho desnudo, no sintió rastros de sangre, tampoco le importaba mucho. Asistiéndose de su dedo índice identifico el lugar donde estaban las marcas de los dientes, del lado contrario dio el primer mordisco. Superados los primeros síntomas de nauseas disfruto de aquella fruta como si fuese el mejor de los postres.

[...]

Se deleitaron con las ultimas porciones de un postre helado que había comprado Fernando al tiempo que veían los mensajes en el celular y las llamadas perdidas, nada fuera de lo normal. Ni siquiera un numero privado. Muchas llamadas al contacto "Amor", pero no les llamo la atención.
Hartos de indagar sin encontrar resultados se dispusieron a armar un porro. Fernando tomo la posta y lo encendió. "Si esto no te ayuda a recuperarte..." dijo entregándole el cigarrillo a Bruno. Dio una onda inspiración, seguida de una exhalación de humo. Con la voz tomada pregunto "¿Que tenia esto boludo?". Cada vez fue recordando mas y las risas se fueron multiplicando.
Y así pasaron la noche los tres amigos reencontrados. Bruno rearmando y organizando su vida cual si fuera un puzzle recordó su trabajo, su casa, su gato Jano, recordó que no tenia familiares donde vivía pero no lograba recordar a Nadia.

[...]

En la oscuridad sintió una respiración entrecortada. Una lumbre y alguien que prendía un cigarrillo.
Su vista estaba absolutamente impedida de hacer un reconocimiento certero. Quien hubiese prendido el cigarrillo podría ser hombre, mujer, alto, bajo, delgado o gordo. Apenas el la lumbre del cigarrillo dejaba adivinar el contorno de los ojos.
Lo ultimo que recordó fue un "fsssh" cortando el aire y el silencio.

[...]

Cuando abrió los ojos se encontró con que ya había amanecido. Sus dos amigos seguían en el sillón inconcientes. Los zamarreó para despertarlos.
Luego de una rápida ducha los tres decidieron ir a desayunar. Bruno insistió con ir al Café Tortoni porque ese había sido el lugar donde tuvo su primer recuerdo. Pero Lucia y Fernando insistieron para ir a otro punto de reunión. Se subieron en el auto de Fernando, cruzaron todo el centro hacia zona sur. Bruno fue reconociendo cada uno de los lugares por donde lo estaban llevando.
Fueron hasta un bar en Lomas de Zamora. Lo reconoció inmediatamente, como él lo llamaba eso era su oficina. A pocas cuadras estaba su casa, lo sabia.
Aun no tenia decidido si ir o no, principalmente por el inconveniente de no tener medios para entrar.
La decisión fue unánime, primero desayunarían y después se ocuparían de ese tema.
El televisor sintonizaba un canal de noticias. Lo mas destacado fue: "Independiente debuta en el Nacional B". "¿Yo soy de Independiente, no?" pregunto Bruno; "Esa parte es mejor que te la sigas olvidando" fue la respuesta que recibió seguido de un estallido de risas.
El mozo se acerco y lo saludo afectuosamente.
- Hace mucho que no se lo ve por acá ¿Anduvo de vacaciones? - pregunto el mozo.
- Podría decirse... - respondió Bruno buscando la mirada cómplice de sus amigos.
- Si tiene alguna deuda pendiente, no le crea el verso de la amnesia. - interrumpió Fernando. Sin dar muchas explicaciones pidieron el desayuno para los tres. Les gustaba ese bar porque era el único bar que les permitía fumar "como los de antes" según recordaba.
El desayuno transcurrió como si el tiempo no hubiese pasado.
Estuvieron charlando horas, lo pusieron al día en muchos detalles y llegado el momento decidieron que era momento de ir hasta el departamento y encontrar la forma de entrar.

[...]

Se toco la cabeza, el dolor que sentía era tan intenso que apenas podía mover los brazos. Al menos no estaban amarrados, pensó.
Sintió una hinchazón en la parte posterior. Nuevamente ese gusto acerbo en su boca.
En la oscuridad ya había aprendido a ver con las manos. Recordó un libro que había leído donde toda la población del mundo perdía la vista y tenían que adaptarse al nuevo mundo. Cuando lo leía pensaba que haría en esa situación. Ahora la estaba viviendo. También en contra de su voluntad.
Por el tacto le pareció reconocer el lugar. A lo lejos la música de los Beatles sonaba incesantemente. Ya odiaba esa música. Le daba escalofríos. Sin embargo "Lucy in the sky with diamonds" se había apoderado del reinante silencio.
Un chorro de agua tibia comenzó a fluir desde una desembocadura en la pared. Esa era la tregua que su cuerpo necesitaba. Sin siquiera poder levantarse aprovecho cada momento. Se deleito con cada gota de agua. Bebió y saco esa agriedad de su boca.
En un momento el agua dejo de fluir y algo cayo a sus pies.
Una bolsa de plástico. Temía encontrarse con alguna sorpresa desagradable así que investigo con mucho cuidado. Solo había unas toallas y lo que parecía ser una remera, un pantalón de jogging y un par de medias. Después del sufrimiento, la humillación y la desnudez esa ropa le resulto un oasis. Apenas había termino de vestirse y el aire se torno espeso. Sintió un mareo, los ojos le pesaban y nuevamente la oscuridad del desvanecimiento.

[...]

El encargado del edificio lo reconoció inmediatamente.
- Señor Piazza, bienvenido. - dijo el encargado.- ¿Como estuvo el viaje?
Bruno desconcertado pero firme en su intención de no dar explicaciones solo contesto "Agotador", tras lo cual ensayo una explicación donde exponía que se había dejado las llaves y otros elementos en hotel y si por favor podría llamar a un cerrajero para abrir la puerta.
- ¿Por que no le pregunta primero a Lujan, su vecina del 4°A, si no le dejo una copia?. Después de todo ella siempre le cuida a Jano cuando usted sale de viaje.
Sus amigos se miraron entre si, no entendían demasiado lo que estaba pasando, jamás habían oído hablar de una vecina que cuidara de la mascota de Bruno.
Los tres, junto con el encargado, fueron hasta el 4°A en búsqueda de la posible copia. Una mujer joven y hermosa los recibió descalza y en pantalones cortos y una remera roja ajustada.
- ¡¡¡Volviste!!! - grito la mujer al tiempo que de un salto lo abrazaba. Nuevamente miradas de desconcierto.
- Si venís por Jano, ahí lo tenes al loco. - dijo la mujer señalando una canasta donde un gato atigrado yacía dormido y ajeno a todo.
Los invito a pasar, les ofreció café al tiempo que ya lo estaba preparando. Ninguno de los tres se animo a rechazar la oferta.
Se sentaron a la mesa y las preguntas no tardaron en llegar. Si bien Bruno recordaba a su vecina, no lograba evocar que tipo de relación mantenía con ella. Así que decidió por darle una versión donde obviaba el accidente, el hospital y la amnesia.
Mientras charlaban el gato dio un salto a la mesa y empezó a pasar su rostro por la barbilla de Bruno quien luego de unas caricias lo bajo de la mesa.
Terminado el café y la charla le pregunto por la copia de las llaves. Para alivio de todos Lujan tenia la dichosa copia.
Tomo al gato entre sus brazos, le agradeció y al estar en retirada Lujan le dijo "Si esta noche no salís te puedo ir a cocinar algo rico para comer los dos", le guiño el ojo y cerro la puerta.
"Si te vas a hacer el pelotudo y vas a decir que no te acordas que te comías ese caramelo es para cagarte a trompadas" dijo Fernando al tiempo que Bruno abría la puerta de su casa.

[...]

Esa oscuridad se había convertido en su morada. Ya poco o nada quedaba de la persona que había sido.
En silencio y a oscuras esperaba que todo terminara de una vez.
Una canción rompió el silencio, empezó a temblar como una hoja. Le pareció que "Help!" era lo mas adecuado para ilustrar la ironía de su situación.

[...]

Una oleada de recuerdos lo invadió ni bien entro al departamento. Reconocía su casa, tenia reminiscencias de cumpleaños, reuniones, cenas, todo iba a llegando a el. Se acordaba de su sillón, ubicado en su lugar favorito de la sala, la pantalla plana donde tantas películas había compartido con sus amigos y su pareja. Todo estaba impecable y se sorprendió que también estuviera como el lo había dejado. En el desayunador había una frutera de cristal, era de su madre, lo recordaba. ahí dejaba siempre las llaves. Dentro del recipiente había dos juegos de llaves, el llavero de uno era un corazón con la inscripción "Nadia", el otro era el ovalo azul y partencia a su auto.
En la habitación la cama estaba perfectamente tendida.
Nada parecía fuera de lugar.
Sus amigos se sentaron en el sillón, al tiempo que lo veían ir y venir por toda la casa. No quisieron interrumpirlo para nada.
Lo vieron salir del pasillo con una camiseta en las manos: "ES MIA, ME ACUERDO DE TODO.". Se desplomo de rodillas al piso y se largo a llorar.
Con la ayuda de sus amigos se incorporo y se fundieron en un abrazo. Era como ver nacer a una persona. Después de la oscuridad del olvido sobrevino la luz de los recuerdos.
Su mascota había vuelto a encontrarse con su lugar en el apoya brazos del sillón.

[...]

Con el animo destrozado yacía en ese piso de tierra. Pensó en sus amigos, los extrañaba mucho y necesitaba de ellos. también pensó en su mascota. Lloro por saberse en una situación imposible de superar.
Ya no le quedaba ni la mas minima esperanza de terminar con ese martirio. De haber podido se habría quitado la vida. Pero hasta ese derecho se le había negado.

[...]

Cuando se fueron sus amigos, su casa le pareció mucho mas grande. Se tiro su sillón, prendió la tele, fue pasando los canales sin ningún interés. Sonó el timbre, al abrir la puerta se encontró con Lujan, parada en el medio del pasillo, con una fuente blanca en sus manos, un pantalón muy ajustado, una remera escotada.
- Hola Bru... ¿Ya cenaste? - pregunto impostando la voz.
Sin esperar respuesta entro, dejo la fuente sobre el desayunador, abrió uno de los gabinetes inferiores y saco una botella de vino tinto. Era evidente que conocía el lugar.
Cenaron poco y rápido. Ella se levanto de la mesa y solo dijo "Te extrañe". Sus bocas se encontraron y se fundieron en un beso. Ella lo tomo de la mano y lo llevo a la habitación.
- Para flaca, no puedo. - dijo Bruno deteniéndose antes de entrar a la habitación.- Tengo novia.
- ¿Me estas cargando, no? Eso nunca te detuvo antes.
- No entendes me paso algo cuando estuve afuera tanto tiempo...
- Si no queres saber nada lo entiendo, pero no me vengas con pelotudeces.
- NO ES UNA PELOTUDEZ LO QUE ME PASO - el grito resonó en toda la habitación. Bruno intento explicar lo mejor que pudo y con la mayor cantidad de detalles posibles todo lo que le había pasado. Cuando termino de contar todo se desarmo en la cama. Lujan, todavía de pie, estaba intentado procesar todo lo que había escuchado.
Lujan se acostó a su lado y lo abrazo. El la miro y por un momento nada mas le importo. A la mañana siguiente se despertó solo y con el gato durmiendo a sus pies.
Se levanto de la cama, sintió el aroma a café que venia de la cocina, se asomo y la vio con una camiseta roja holgada, sin pantalones y descalza.
- Buenos días, dormilón. - dijo Lujan al tiempo que le daba un beso. - ¿Por que no te das una duchita rápida y desayunamos?.
Esa ducha era algo que necesitaba hacia rato, se tomo el tiempo para analizar la situación.
Era mas que claro que mantenía una relación paralela. Y si bien esa noche no habían tenido sexo la idea de haber estado engañando a su pareja no le gusto en lo absoluto. Tampoco recordaba nada de Lujan, con lo cual considero que era una relación poco importante.
Salio de la ducha y se vistió con la ropa que estaba dispuesta sobre la cama.
Desayunaron juntos, le había pedido que no le hiciera mas preguntas, que para el tampoco era nada fácil la situación.
prendió la tele, sintonizo un canal de noticias.
La taza de café se le escapo de las manos.
Se levanto, fue corriendo a la habitación a buscar su billetera y documentos, salio corriendo, tomo las llaves del auto. "Cerra vos, cuídalo a Jano." le dijo al tiempo que salía disparado por las escaleras. La puerta del departamento 4°B quedaron abiertas, Lujan con Jano en los brazos, quedo con la mirada atónita. Miro hacia el televisor, la noticia era que Independiente había perdido 2 a 1.
Bruno llego a su auto valiéndose de la alarma. Activo la reja de la cochera y salio en dirección a capital.
Llego al Aeroparque en muy poco tiempo, era Domingo y no había trafico. Dejo el auto en el estacionamiento y fue al primer puesto para comprar el pasaje.
Dos horas mas tardes embarcaba.

[...]

Los primeros acordes de "Revolver" rompieron el descanso.
Habiendo descartado el suicidio y sin posibilidades de huir de ese aislamiento solo le quedo la resignación como único medio de vida.

[...]

Alquilo un auto. Fue al hotel. Sin mediar palabras pidió la llave de su habitación. Saco del placard un camperón de cuero marrón. Salio del hotel sin devolver ningún saludo y manejo por horas por la RN40 rumbo al sur. Reconoció el mismo lugar donde había sido atropellado. Unos kilómetros mas encontró el camino que lo sacaba de la ruta, se bajo del auto, del bolsillo del camperón saco unas llaves y abrió los candados de la tranquera. Ese camino lo internaba en el bosque y era angosto. Siguió manejando por algunos kilómetros mas.
La senda terminaba en un estaque, rodeándolo para permitir la vuelta.
Mas allá se alzaba un caserón de tres pisos. Era muy antiguo y las ventanas estaban tapiadas. Con las llaves hizo a un lado los candados que protegían la puerta. Una escalera amplia se dividía en dos y comunicaba con el primer piso. La alfombra roja estaba deshilachada y roída. A la derecha de la entrada había un amplio living comedor. el piso de madera estaba cuarteado. Cerca de la ventana había un sillón cubierto de frazadas, a su lado una lámpara de pie. Una mesa ratona, un cenicero vacío. El marco de una puerta comunicaba ese ambiente con una amplia cocina. Sierras y cuchillas estaban dispersas por el piso. En la esquina de la mesada una bacha doble con manchas rojas.
Una puerta tapiada daba al exterior de la casa. Salio corriendo por donde había entrado, dio la vuelta a la casa. Al lado de la puerta tapiada una entrada de doble puerta al piso. Tomo las llaves y destrabo los 3 candados. Bajo por las escaleras con mucho cuidado, los peldaños de madera parecían frágiles y faltaban algunos. Al final de la escalera había una lámpara portátil recargable. Al encenderla el haz de luz ilumino todo el sótano. Pilones de madera verticales sostenían la estructura. En el centro una puerta de metal. La llave estaba un tanto oxidada pero cumplió su función. Empujo la pesada puerta y enfoco la luz hacia el interior. encontró una caja de metal negra, bajo el interruptor y uno a uno los tubos fluorescentes se fueron encendiendo algunos titilaban, otros no. El pasillo era largo y solo tenia una bifurcación. Al final había una habitación resguardada por una reja de acero oxidada. Una llave colgaba de un clavo alejada del final de la reja. Mas allá del pasillo una desembocadura de hecha de material comunicaba con el exterior.
Escucho unas voces que venían del fondo de ese túnel.
Volvió corriendo por el pasillo, apago las luces. Subió corriendo por la escalera que daba con el exterior de la casa. Se subió al auto y emprendió el camino del regreso. Al llegar al hotel saludo amablemente al conserje y le informo que no iba a hacer uso de los meses restantes. Poco le importo que no era reembolsable el periodo restante. Subió a la habitación, recogió sus pertenencias y la computadora portátil. Guardo todo en el auto. Paso por el hospital, saludo a los médicos y enfermeras. Les contó que se había reencontrado con su pasado y hasta tenia una mujer esperándolo en casa. Se lamento por no tener mas tiempo y poder invitarlos una cena, pero prometió volver. En el aeropuerto despacho las valijas y aguardo tomando un expresso macchiato.
Llego sin problemas y rápidamente a su departamento. Al abrir la puerta, Lujan se encontraba en el sillón, tapada con una frazada de polar y Jano durmiendo sobre su pecho.
Se acerco, la despertó con un beso, le dijo "Ahora esta todo bien...".
prendió el estereo, soplo un vinilo, acomodo el disco en la bandeja y al apoya la púa las primeras estrofas de "Hey Jude" comenzaron a sonar.

[...]

"EL CUERPO DESFIGURADO DE UNA JOVEN FUE HALLADO AYER EN LAS CERCANIAS DE LA LAGUNA LOS MOSCOS EN LA PROVINCIA DE RIO NEGRO. LOS DEDOS Y LA CARA FUERON QUEMADOS CON ACIDO LO QUE HIZO IMPOSIBLE LA IDENTIFICACION DEL CUERPO.
A POCOS KILOMETROS DEL LUGAR OTRO CADAVER DESCUARTIZADO FUE ENCONTRADO EN UNA CHOZA. EL MISMO MODUS OPERANDI OBSTACULIZA CON ESCLARECIMIENTO DE LA IDENTIDAD."


Apago la tele, dio un sorbo de café y se deleito con la figura de esa joven mujer que horas antes le había hecho el amor.
[.]

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Regreso a la oscuridad (Parte 3 de 4)





Compró lo necesario para darle carga a ambos aparatos. Se sintió contento al poder usar su documento, su tarjeta, su propia identidad. Ensayó una firma ilegible.
A su vuelta el conserje le recordó que había pagado la estadía por cuatro meses mas. Lo que no sabía era por que iba a estar ahí seis meses en total. Con, por lo menos, cuatro meses por delante esa habitación del hotel iba a ser su único hogar.
Subió rápidamente a la habitación, al entrar puso a cargar el celular y enchufó la netbook. Fondo de escritorio negro, buscó en las carpetas del escritorio y solo encontró música y muchas películas y series. El navegador carecía de información valiosa. Fue como si su computadora hubiese sido vaciada adrede. Tomo el celular, puso la contraseña del WiFi del hotel y a los pocos segundos las notificaciones empezaron a llegar. La mayoría eran de un grupo llamado "Los locos", otras de un contacto "Amor", "Jefe", "Seba (Futbol)" y así. Desenchufo el celular, fue hacia la habitación y lo conecto cerca de la cama. Recostado comenzó a leer.

[...]

Nuevamente despertó con las manos atadas. El cuerpo cubierto de mugre. A sus pies vio un papel, era una nota mecanografiada "Después de la puerta seguí el barandal hasta el final y espera". Luego de unos minutos la oscuridad se volvió a apoderar del lugar. Un sonido a cerrojos y una puerta entreabriéndose. Pasos. Una música comenzó a sonar a lo lejos, nuevamente los Beatles, esta vez "She loves you".
Con las manos palpando el barandal y la pared busco darse una idea donde podría llegar a encontrarse. Camino por lo que parecía un pasillo interminable. Pero todo en los últimos días, horas, meses, le pareció interminable. Dudo. No sabia donde estaba, no sabia hace cuanto tiempo estaba ahí y mucho menos sabia el por que.
El barandal termino. Solo sentía el sonido de su respiración una y otra vez. Un chorro de agua helada azoto su cuerpo contra la pared.

[...]

El ultimo mensaje que leyó era de "Amor" y decía: "¿Por donde estas?". Era de hacia tres meses, no había mensajes previos, solo esa pregunta.
Marco el numero asignado a "Amor", la voz de mujer le pedía que dejara un mensaje, corto.
Busco en la agenda y busco otro contacto, Lucia.
- ¿Bruno? - contesto la voz de una mujer del otro lado - Boludo ¿Donde te metiste?
- Hola, mira. Soy Bruno, pero a la vez no se que me paso. Es largo de contar.
- Dale, forro. No me vengas con gansadas a mi. ¿Donde estas?
- Estoy en Bariloche. ¿Nosotros somos amigos?
- ¿Que mierda haces en Bariloche? Venite ya mismo para acá.
- ¿ACA DONDE? A duras penas me entere que tenia nombre, estuve en el hospital, me pegaron un tiro... - su voz se quebró - no se quien soy, no se por que me pasa esto...
- Perdona, me fui al carajo. ¿Podes venir o te vamos a buscar?

[...]

Despertó. Sintió su cuerpo atado y rígido. No podía mover ni brazos ni piernas. Intento rodar hacia un lado y otro sin éxito. Era lo mas parecido a estar sin vida. Su conciencia yendo y viniendo por capricho ajeno.
Toda su vida había sido de perfecto control y estar en esta desventaja era frustrante.
Todos sus sentidos fueron coartados. El tacto mediante guantes, el olfato con algún tipo de crema debajo de sus fosas nasales. Parecían meses desde que había probado algo con gusto. La audición fue suprimida por el uso de esa música que ya estaba odiando o por la ausencia total de sonidos. Y la visión, gracias a la oscuridad, había sido completamente anulada.
Cuando creyó que ya no le quedaban lagrimas, el desconsuelo de encontrarse en esa situación supero toda fuerza de voluntad y lloro. En las completa y absoluta soledad, lloro.

[...]

Pidió un pasaje para el mismo día. Luego de esperar dos horas por alguna oportunidad consiguió el pasaje.
Faltaban apenas 4 horas para la partida. Fue hasta el hotel, preparo una mochila con la computadora, y algo de ropa.
Los mensajes seguían llegando, decidió no responder ninguno. No le alcanzaría la vida para responder todo. Se sintió bien que hubiese tanta gente preocupada por su bienestar. Algo iba a hacer a modo de agradecimiento, pensó.
Llamo a la psicóloga para contarle lo que iba a hacer y le dijo que vaya con mucho cuidado porque el shock de reencontrarse con su pasado, con su historia, podría ser muy fuerte y hasta contraproducente. Le recomendó encontrarse en un ambiente contenido, otra habitación de hotel seria lo mejor. Recibir gente ahí seria lo mas recomendable.
Aterrizo en Buenos Aires, después de 2 horas de vuelo, se subió al taxi y se fue a un hotel que ya le había reservado Lucia. Camino al hotel vagos recuerdos fueron llegando, recordaba la ciudad.
Otra vez encerrado en una habitación de hotel, había recuperado se identidad a medias, ahora iba por el resto de su vida.
decidió salir a caminar. Las calles no le parecieron extrañas, eso lo tranquilizaba. El Café Tortoni le llamo la atención. Al entrar recordó algún desayuno acompañado de una hermosa mujer de cabello castaño. Charlas con amigos. No llego que llamo a su amiga Lucia. Se había acordado de ella y de Fernando. Las charlas, las cenas, las salidas, el aguante que le hicieron. Ya estaba recuperando parte de su pasado. Lloro. Con las puertas del Tortoni de fondo Bruno, con alegría, lloraba.





martes, 20 de agosto de 2013

Regreso a la oscuridad (Parte 2 de 4)





No sabia donde estaba, ni como habia llegado a ese hospital, ni que le habia pasado y por que le dolia todos y cada uno de sus huesos pero lo peor era que no sabia quien era.
Intento incorporarse pero un dolor agudo en la base de la columna se lo impidio. Se recosto cerro los ojos y como en un flash vio la imagen de dos luces acercandose. Casi como por reflejo se cubrio con los brazos.
Enfermeras y medicos iban y venian por el pasillo. Enfrente suyo una cama vacia. Las persianas cerradas. Apenas unos rayos de sol se filtraban entre las hendijas. Un policia se acerco, detrás de él venía un médico.
- Buenos días. Soy el Dr. Ferraro. Él es el Oficial Rasotto, encargado de tu investigación.
- ¿Como estamos hoy? - pregunto el Oficial.
- No sé... ¿por qué estoy acá, cómo llegué acá, qué me pasó?
- Lo único que puedo decirte es que estás acá porque recibiste un disparo y te atropelló un auto. Quedo establecido que la que te atropello lo hizo por accidente y tiene una muy buena coartada para probar que no te habia disparado.
- ¿Y quien soy?

[...]

No veia absolutamente nada por la capucha negra que cubria su cabeza. Las manos las tenia atadas, parecia un precinto de seguridad. La boca amordazada. Cada vez le costaba más respirar. Estaba en el piso, con las manos sentia que era de madera, empezo a arrastrarse con la esperanza de encontrar una salida.
Un sonido mecanico, un crujido y musica. Alguien habia puesto un disco, la canción "All you need is love".
El solo hecho de escuchar esa canción le produjo un estado de terror paralizante. Sintio un golpe en la cabeza...

[...]

- El encargado del Hotel Alma del Lago reconocio su foto. Ya tenemos de donde arrancar. - dijo el Oficial al tiempo que le sonreia. - Dijo que se estaba hospedando ahí hace poco mas de dos meses y que pago con tarjeta. Su nombre es Bruno Piazza, bienvenido al mundo de los vivos.

Tendido en la cama, rompio en llanto. Al menos ya sabia su nombre y supuso que con otros datos más podría ir reconstruyendo su memoria. Recordo las palabras de la psicologa que lo habia visitado hacia unos dias "A veces, cuando algo terrible nos pasa, hay como un pequeño interruptor que tiene el cerebro que se activa para protegernos de tener que lidiar con esas experiencias.". Y ya no que no habia razón médica para justificar esa amnesia la única respuesta que quedaba era la emocional.

- ¿Cuando podemos ir hotel? - pregunto enjugándose las lagrimas.
El Oficial miró al médico y este respondió
- No veo motivos para no darle el alta... Señor Piazza.
- Muchas gracias Doctor.

El Oficial Rasotto lo ayudo a incorporarse y a sentarse en una silla de ruedas. Salió siendo saludado por todas las enfermeras. Al llegar a la puerta, se levanto de la silla, dio una fuerte inspiración de aire, le dolia un poco el pecho aún, nada que no pudiera soportar. Subio a la camioneta de la policia que estaba justo en la puerta y apenas se despidió de todos, agradeciendo la atención que recibió.

Las pocas cuadras que separaban el hotel del hospital las hizo en silencio y con la ventanilla baja. El viento frio de la mañana lo ayudo a despabilarse y tranquilizarse. Estaba a punto de estar en contacto con sus cosas y queria ver que podia encontrar acerca de su vida, que podria averiguar, que podria ser lo que hiciera que ese interruptor se apagará de una buena vez y le permitiera recordar todo lo sucedido.

[...]

Sintio un agudo dolor de cabeza y un sabor amargo en su boca. Habia perdido el conocimiento y no sabia por cuanto tiempo. Sus manos aún estaban atadas, excepto que ahora se encontraba afuera. Sintio el pasto sobre sus pies ya descalzos.
De rodillas y con lo que le pareció un árbol de único sostén empezó a gritar pidiendo ayuda.
Ni siquera el eco de su voz sintió. No sabia si era de día o de noche. El cuerpo entero le dolía.
No sabia nada de lo que le habia pasado hasta ese momento, solo recordo estar tomando un café con una amiga y luego la oscuridad...

[...]

Después de los tramites correspondientes el conserje del hotel le ofreció nuevamente la bienvenida, le entrego la llave de la habitación 1516. Cuando abrio la puerta se encontro con la habitación perfectamente ordenada, sobre un escritorio habia una celular y una netbook.
Intento prender ambos aparatos, pero ninguno tenia batería, busco los cargadores en unos bolsos que estaban en el placard de la habitación principal pero no los encontro. Cansado, con hambre, vio la cama y se recostó, prendió el enorme televisor de LED, no llegó a cambiar de canal porque el sueño le ganó. Lo último que pensó fue: "Al menos ya sé mi nombre..."

[...]

Abrio lentamente los ojos, ya no tenia la capucha sobre su cabeza. Mantenia ese desagradable sabor en su boca y el dolor en todo el cuerpo. Sus manos ya no se encontraban maniatadas.
A pesar de la poca iluminacion del lugar se le hizo que estaba en el sotano del mismo lugar donde habia despertado por primera vez. Pilares de madera sostenian vigas transversales que a su vez eran cruzadas por alfajias desde donde se filtraban apenas unos haces de luz artificial. Sintio unos pasos, una sombra atraveso por sobre su cabeza y nuevamente la musica. Al tiempo que las primeras estrofas de "Here comes the sun" empezaban a retumbar en la habitacion el miedo fue creciendo paulatinamente. Un porton se abrio de repente y unos envases plasticos rodaron por los escalones. El porton se cerro con un estruendo y el sonido de un candado.
La musica se detuvo. Las luces se apagaron. El sonido de unas llaves cerrando una puerta.
En la oscuridad y el silencio se arrastro buscando esos envases. Con las manos tanteando de un lado a otro.
El primer envase era de liquido. Bebio el agua casi de un sorbo. Odiaba el sabor que tenia en la boca.
En el segundo envase habia unas presas de pollo. Parecia que habian pasado años desde que probo el ultimo bocado y no tenia certeza alguna de cuando volveria a hacerlo.



Regreso a la oscuridad (Parte 1 de 4)

Siento el latido de su corazón rompiendo el silencio de la noche. Eso me dio la pauta que esa noche iba a morir...
Hay algo muy atractivo y romántico en alguien que pelea una causa perdida. Siempre pensé que ella era mi causa pero ya la había perdido hacia años.

[[ Dentro de la oscuridad ]]
Oscuridad. Humedad. No veía donde estaba y la oscuridad se estaba apoderando de su alma.
Palpó la pared mas cercana a su brazo derecho y sintió la fría humedad escurriéndose por las hendijas de los ladrillos. Siguió el recorrido de la pared, no había esquinas, parecía interminable.
Llego a una barra metálica, al tacto parecía oxidada, luego otra y otra. En total contó 20 barras de acero cruzadas por otras dos. Era una puerta.
Busco la cerradura. Encontró un candado. Quiso forzarlo sin éxito.
sintió pasos y alguien silbando "Yellow submarine". Desde esa noche odio profundamente esa canción.
Los pasos se iban acercando y la canción silbada era cada vez mas clara.
Una luz ilumino todo. Tanto que fue como un flash.
"Come" dijo una voz y un bowl metálico quedo en el piso del otro lado de la reja.
Nuevamente oscuridad, pasos que se alejan y el silbido repitiendo la misma melodía.
Alcanzo el bowl como pudo, tanteo el contenido, llevo lo que parecía ser un puré hacia su boca y comió. Recién ahí recordó que hacia mucho que no probaba bocado.
Le gano el cansancio, los ojos se le cerraban y durmió. Su próximo recuerdo no seria agradable

[[...]]
Al final del túnel se vio en el medio de un bosque. No sabia bien donde estaba. Camino rápido durante horas esperando encontrar un camino, una ruta, una calle, algo. Se perdió en la noche.
Apenas veía por donde iba. Se había caído y levantado muchas veces. En una de esas caídas se lastimo las manos y sentía como la sangre iba fluyendo lentamente. Habría estado perdido por lo que parecían horas cuando un paso en falso lo llevo a rodar cuesta abajo por un claro. Se golpeo la cabeza contra unas piedras y quedo tendido en el piso. Apenas logro incorporarse cuando vio dos luces que se acercaban rápidamente.

[[...]]
Hacia no menos de 4 horas que había estado manejando y ya se sentía muy cansada. Poco descanso sumado a discusiones varias no eran una buena combinación. Solo había pasado una hora desde que el estruendo de lo que pareció ser un disparo logro disipar un poco esa bruma de sueño. Por enésima vez cambio la música, necesitaba algo que la acompáñese durante su huida. Se inclino sobre el asiento del acompañante para alcanzar el fondo de la guantera y miraba de reojo la ruta, ella sabia que tenia un pendrive con la discografía de Los Redondos en algún lado de la guantera. Llego a tomar el pendrive, se estaba incorporando cuando a unos metros vio una figura incorporándose. Hizo un rebaje de cambio, el motor del Megane emitió un quejido y pego un volantazo. Algo destrozo el espejo retrovisor y sintió un golpe fuerte en la puerta trasera. El auto quedo en la banquina detenido, con el motor en marcha y ella agarrada al volante temblando.

[[...]]
Golpeo su cabeza contra el espejo retrovisor lo que hizo que su cuerpo girara sobre si y su brazo izquierdo dio de lleno contra la puerta trasera. Otra vez quedo tirado en el piso. sentía la cara hinchada y un agudo dolor en todo el brazo derecho.
Miro hacia el lugar donde había quedado el auto en la banquina y no vio reacción alguna del conductor. Nuevamente intento reincorporarse y con todo el cuerpo adolorido se acerco hacia la puerta del auto.
- ¿HOLA? - grito - ¿Esta bien? - grito golpeando el vidrio.
Se desmayo y no volvió a despertar.

[[...]]
Sintió unos golpes en el vidrio pero todavía seguía paralizada por el miedo. Se obligo lenta pero firmemente a volver en si. Cuando finalmente lo logro, abrió la puerta del auto y lo vio tendido en el piso de la ruta.
Se bajo, le tomo el pulso, era muy débil al igual que se respiración.
Lo tomo por debajo de los brazos y lo subió al asiento trasero del auto.
Cuando llego al hospital bajo corriendo del auto, su pasajero aun no había despertado.
Un medico de guardia y un camillero lo sacaron del auto, lo subieron a una camilla y se lo llevaron por un pasillo mal iluminado. Después de poco menos de una hora un medico se le acerco
- Quédate tranquila, esta estable. ¿Vos sos familiar?
- No, yo soy la culpable que este acá.
El medico se retiro de la sala y volvió con un policía
- Carlos, la piba dice que fue la que le disparo.
Al escuchar estas palabras salto de la silla - No, no, no... Yo no le dispare, lo atropelle... Bueno, eso tampoco suena muy bien. Loquepasaesqueyove...
- Calmate... habla mas lento que no se te entiende nada. Primero ¿Como te llamas?
- María Soledad Colo...
- Bueno, tranquila. Si vos no fuiste, me acompañas a la comisaria, hablamos, te tomamos declaracion, vemos que este todo en orden y depués te vas ¿Dale?
- Pero... pero... se me apareció de la nada, no pude hacer nada para esquivarlo.
- ¿Y el disparo?
- YO NO FUI
- Entonces, mas allá del golpe por atropellarlo, salvaste a una persona de morir desangrado - intervino el medico.
- Muy bien, fue un accidente lo tuyo. Vamos a la comisaria, como te dije, haces una declaracion formal que depués te va a servir para la denuncia en el seguro y quedate tranquila que no te va a pasar nada. ¿Vamos?
Habiendo dicho esto el oficial la escolto al auto, la invito a sentarse en la parte trasera y se fueron.
Cuatro horas más tarde volvio al estacionamiento, se subió a su auto y no se la volvió a ver.

[[...]]
El hombre, identificado con las iniciales "N.N." empezaba a recuperar el conocimiento en la habitación 48 del Hospital Dr. Ramón Carrillo. Miro a su alrededor, estaba todo a oscuras, intento incorporarse pero le fue imposible. Una enfermera entro en la habitación.
- Hola bonito. Era hora que se despertara. ¿Como esta? - dijo con un tono cariñoso.
El la miro, le costaba mucho respirar y en un hilo de voz pregunto "¿Quien soy?"



viernes, 1 de marzo de 2013

El viaje - Historia de dos tiempos (FINAL)

Viene de:
PARTE I
PARTE II
Gracias a un sueño profundo quedaron en pausa las peleas y los miedos a la velocidad. Ella dormía muy cómoda con el asiento totalmente reclinado. El ya había empezado a cabecear.
La miro con ternura, siempre que dormía lo hacia. Le gustaba la manera en la que su pecho se inflaba de aire y las muecas que hacia al soñar. Agarro el termo rojo, solo tenia café negro y fue especialmente preparado por ella. El sueño le estaba ganando. Se sirvió un poco en la una taza térmica y fue dando sorbos cortos para no quemarse.
Prendió un cigarrillo, ese era su último atado. Se decidió a llegar a San Luis y descansar ahí un poco.
Escucho quejidos, estaba soñando de nuevo. El recuerdo de la primera vez que se durmió en sus brazos cruzo su mente, ella era hermosa y sus muecas dejaban adivinar que estaba teniendo una pesadilla. Le hizo unas suaves cosquillas en la panza y así termino con ese feo sueño.

Una pesadilla era lo que estaba viviendo. Junín había quedado muy atrás y la RN7 seguía semi desierta. El seguía forzando el motor a sus límites dejándolo descansar unos kilómetros. El pavimento de la ruta eran las crines del corcel que corría su furia esa noche.
Rufino y Laboulaye pasaron cual pueblos fantasmas. Se estaba acercando a Mercedes cuando "de la nada" apareció un camión de frente. Llego a hacer un rebaje, escucho la queja de la caja de velocidad crujiendo cual hojas de acero, el volantazo que dio hizo que temblara todo el auto terminando bruscamente en la banquina de la mano contraria.
Con el auto detenido se mantuvo con las manos en el volante un rato largo mirando hacia ese oscuro infinito que era la ruta de noche y sin luna a la vista.
Grito tan fuerte que hubiese jurado que se podía escuchar el eco rebotando en la inmensidad de la noche. Salio del auto con la garganta estremecida por el grito, se arrodillo, se tapo la cara y, por primera vez en años, lloro.
Sintió un llanto y cuando se dio vuelta ella volvió a hacer las muecas de tristeza y una lagrima empezaba a deslizarse por su mejilla. No quiso despertarla, todavía faltaba para llegar a San Luis y estaba haciendo un buen tiempo y podía ir a la velocidad que quisiera mientras no despertara. Intento nuevamente hacerle cosquillas en la panza y eso logro que esas muecas de tristeza desaparecieran de su rostro.
La tristeza se le dibujaba en su cara. Las lágrimas habían dejado de caer. Se había sorprendido de haber llorado. Todavía arrodillado miro al cielo y volvió a gritar. Más fuerte que antes, con mayor dolor... un nombre se hizo eco en la negrura de la noche olvidada.
Volvió a subirse al auto. Increíblemente este respondió al primer intento. Las ruedas traseras escupieron tierra al momento en que el auto salio disparado nuevamente a la ruta. Los kilómetros que lo separaban de su destino parecieron metros por la velocidad que llevaba. Tuvo que disminuir un poco la velocidad si no quería fundir el motor. El viento seco la ultima lagrima que su recuerdo le robo. Ya estaba cerca de San Luis.
Habían llegado a San Luis regulando la velocidad, sin discusiones de por medio y ella aun durmiendo a su lado. A la entrada de San Luis decidieron quedarse en el mismo lugar de siempre. Entraron a la habitación, vieron la cama de dos plazas, se miraron y en el mismo momento donde sus miradas se cruzaron no dudaron un instante y se besaron. Esa noche hicieron el amor, él la sentía más sensible a sus caricias. Ella lo notaba mucho más atento.
El se quedo en la cama viendo como ella se levantaba y con toda su desnudez lo saludaba desde la puerta del baño, la dejo abierta y sintió como el agua empezaba a correr. Una cortina de vapor empezó a salir del baño. El se levanto y se dirigió hacia el baño, apenas se podía ver del vapor, entro en la ducha, la tomo de atrás por la cintura y la apretó contra su cuerpo. Ella guío sus manos y bajo el agua tibia se unieron nuevamente. Se terminaron de bañar juntos y el creyó ver una lagrima escapándose de sus ojos, pero también podía ser el agua por eso no dijo nada. Salieron de la ducha, apenas se secaron. Ella envolvió una toalla en su cabeza y fueron a acostarse. Durmieron abrazados toda la noche.
El abrazo de la noche lo envolvió. Decidió para en San Luis solo para comprar cigarrillos. Pasó por la puerta del hotel y vio como una pareja entraba en una de esas habitaciones. Tuvo la tentación de parar y hacer noche ahí pero se contuvo y siguió camino.
El camino estaba casi desierto. No había nadie en la ruta. Luego de una corta tanda de mates y facturas ella volvió a reclinar su asiento. Sabía muy bien que hasta Caucete no habría nada más que tierra. Se disculpo, dijo que se sentía cansada y volvió a dormirse.
El tomo esto como signo de que podría fumar sin que lo retaran, apenas bajo la ventanilla y prendió el primer cigarrillo. Todavía faltaba mucho para el empalme de la RN147 con la RN20, según el mapa rutero.
Volvió a fijarse en el GPS. "Apenas unos kilómetros mas" pensó. Prendió su octavo cigarrillo desde que salio de San Luis. Iba con las ventanillas bajas y ya empezaba a amanecer.
Ya podía ver el sol a su derecha. Sintió alivio al pensar que al tomar la RN20 lo tendría detrás. Se volvió a mirarla. Ya no parecía estar teniendo pesadillas. De hecho le pareció ver en su cara un brillo inusual.
Sabia que por varios kilómetros no habría absolutamente nada en esa ruta. Por lo menos hasta pasado el Encón.
Llego al empalme con la RN20 y acelero lo más que pudo. Exigió ese motor al límite. Una lágrima recorrió su mejilla.
Vio una casa, un tanto precaria. Y unas construcciones como galpones.
Se estiro hacia la guantera para buscar el último paquete de cigarrillos.
Cuando levanto la vista llego a ver a un chico, dio un volantazo, después otro, golpeo un caballo que estaba caído en medio de la ruta y perdió el control del auto.
Lo último que escucho fue un grito de miedo.
Cuando despertó, todavía se encontraba en el auto. Lo primero que hizo fue ver si ella estaba aun ahí, pero noto que la puerta no estaba y el auto estaba boca abajo. Se desespero al no poder desabrocharse el cinturón y el volante que lo mantenía en una posición rígida. A lo lejos la vio tendida sobre la ruta. Empezó a sacudirse, omitió por completo el dolor de su cuerpo solo quería llegar a ella, lucho buscando una salida para ir a escuchar su corazón.
Su corazón latía fuerte, tanto por la adrenalina como por lo que iba a suceder a continuación.
Vio el galpón y el enorme ventanal del costado a lo lejos. Apunto el auto hacia el y piso el acelerador lo mas que pudo.
Al dar contra la pared, salio despedido por el parabrisas.
Rompió el astillado parabrisas con los puños y con un pedazo vidrio que encontro corto el cinturón de seguridad. Salio arrastrándose del auto, cuando quiso ponerse en pie perdió el equilibrio. Tenía la pierna fracturada. La sangre le chorreaba de la cabeza a los pies pero logro arrastrarse hacia donde estaba ella. Antes de perder el conocimiento vio dos personas corriendo hacia él.
Dos hombres lo habían levantado y lo habían subido a la camioneta. El acompañante, apenas un adolescente, le sostenía la cabeza y con la otra mano ejercía presión en una herida que no supo identificar. No sentía dolor. De hecho no sentía nada. Se desvaneció.
Cuando volvió en si estaba en una camilla, a su lado iba ella con los ojos cerrados. No hablaba. La ambulancia volaba. "Habla, deciles que no corran tanto que te da miedo." pensó. Pero ella no respondía. Sintió la mano del camillero sobre su cabeza. "Tranquilo" le dijo. No llego a responder.
No contesto ninguna de las preguntas. No podía hablar. No le salían palabras. Ya lo habían trasladado a una habitación en algún hospital. Se había quedado solo.
No supo cuanto tiempo paso solo en esa habitación. No sabia donde estaba ella. Intento moverse, tenía una pierna enyesada y muchas agujas clavadas en el brazo. Se saco todas las líneas. A lado de la cama había una silla de ruedas. Se las arreglo para subirse a ella y salio de la habitación a un pasillo mal iluminado. Una enfermera salia a su encuentro. "¿Donde esta?" Fue lo único que dijo antes de largarse a llorar. La enfermera empujo la silla de ruedas hasta una habitación cercana.
Ahí la vio, sin pelo y con unas agujas clavadas en el cráneo. Tomo su mano. Se quedo dormido con sus dedos entrelazados.
A la mañana sintió un leve movimiento de los dedos. Abrió los ojos e intento incorporarse de la silla con la fuerza de sus brazos lo logro, llego a su boca y la beso. "¿Que tengo en la cabeza? ¿Ya soy una reina?" Bromeo ella. En ese momento se le dio por hacer una broma. Le robo una amarga sonrisa.
La maquina que tenía al lado de su cama dejo de hacer el intermitente ruido. Ella se desvaneció. Su grito alerto al personal. Entraron unas enfermeras y unos doctores. Uno de ellos lo puso en la silla y lo saco de la habitación trabando la puerta detrás. Volvió a incorporarse de la silla, sin hacer caso al dolor que sentía en la pierna quebrada. Vio como se juntaban a su alrededor. Pasaron unos minutos y corrieron la cortina. Por la desesperación y la incapacidad de seguir soportando el dolor cayó al piso y perdió el conocimiento.
Despertó en una habitación oscura, rodeado de maquinas. Tenia una mascara que le cubría la boca y vio dos líneas intravenosas en su brazo derecho. Apenas podía mover los dedos. Sentía el cuerpo adormecido.
La puerta se abrió y entro una enfermera empujando un carro de metal. Quiso hablar pero las palabras no salían. La enfermera lo miro a los ojos, le acaricio la cabeza y le dijo "Tranquilo". Acto seguido cambio unas bolsas debajo de la cama y los sueros que suspendían del caño.
Sin mediar palabras la enfermera tomo el carro de metal y salio de la habitación.
Sintio unos puntos de presión en el craneo e imagino que tambien tenia una corona... Ya se habia convertido en Rey que buscaba a su Reina.
Se empezó a sentir cansado, los ojos se le fueron cerrando al igual que el resto de los sentidos.
Lo ultimo que escucho esa noche fue un tono sostenido proveniente de una de las maquinas y de repente la mas absoluta oscuridad.

Desde las penumbras pudo divisar un resquicio de luz, había algo que lo estaba empujando hacia ella en contra de su voluntad. Estaba a gusto, no tenía intenciones de moverse más de la cuenta. Pero la fuerza que lo impulsaba hacia esa luz era mucho mayor que su propia de voluntad de quedarse dentro de la más completa y absoluta oscuridad. Yendo contra todos sus instintos se dejo arrastrar hacia la luz, era algo enceguecedor, algo hermoso. Sintió ganas de llorar y no pudo contenerse. Durante el llanto sintió la más bella voz, la recordaba de aquel lugar oscuro en el que estaba. Apenas podía abrir los ojos, así que solo se dejo estar en la voz. Sintió el calido abrazo de la dueña de esa voz...




Y así, esa noche, en San Juan un niño nacía... pero esa es otra historia.



Inspirada en "Se le apago la luz" de Alejandro Sanz


miércoles, 29 de diciembre de 2010

El viaje - Historia de dos tiempos (Parte 2)



La tormenta se fue haciendo cada vez mas fuerte, ya habia pasado Pilar y la ruta era un desastre. El viento hacia que el auto se sacudiera levemente, pero lo suficiente como para hacer la tarea de manejar muy dificil en el estado de somnoliencia que le causaron los dos calmantes que se habia tomado. Faltaba poco para llegar al Acceso Oeste, pero prefirio detener la marcha, por lo menos hasta que la tormenta amainara un poco. Paro en un puesto de vigilancia de la RP34, el cartel decia "Puesto de vigilancia. Cuartel IV Pueblo Nuevo. Lujan". No era gran cosa, pero serviria para resguardarse un poco de la lluvia. El puesto constaba de dos edificaciones de ladrillo a la vista. En la principal diviso una antena de television satelital. Y encaro hacia esa puerta. Las ventanas estaban cerradas con unos portectores de madera gruesa, todo estaba muy tranquio, no se oian voces desde el interior, sin embargo golpeo tres veces, nadie lo atendio. Estaba bajo techo al menos, el lugar era tan bueno para resguardarse el asi como el auto. Se sento en el piso, apoyo la espalda contra la puerta principal, prendio un cigarrillo y mientras la lluvia caia el espero.
La tormenta parecia interminable, el llevaba apenas abierta su ventanilla, habia prendido un cigarrillo muy a pesar del pedido de su novia. Lo unico bueno que le reconocio a su cuñada fue la idea de comprar esos deflectores de acrilico para las ventanillas, de esa manera podia mantener abierta un poco, fumar y que el agua no entrara. Aunque de no tenerlos hubiese sido lo mismo, puesto que el grueso de la lluvia daba de lleno contra el lado derecho del Escort, este detalle lo animo a bajar un poco mas su ventanilla antes que seguir escuchando quejas por el humo, las cuales considero infundadas y demostro que el humo no permanecia en el auto debido a que era succionado hacia afuera. "Mira ¿ves como sale y no se queda adentro" le dijo al tiempo que aspiraba y luego emitia una bocanada de humo que atrapada por la fuerza de succion del auto era expelida hacia afuera. "Pero queda el olor y eso es asqueroso" retruco ella viendo que ya habia perdido la contienda. Rieron, cambiaron de musica, ella tiro el asiento hacia atras y le dijo "Voy a dormir un ratito amor. Si llueve mucho para en San Andres de Giles y descansa ¿si?" Dicho esto se recosto en el asiento con sus manos en el abdomen y se durmio.

Se desperto por unas fuertes luces rojas y azules y un reflector que dio justo contra su cara. Una figura masculina se dibujo detras del reflector blanco y tapo el haz de luz en su cara. "Oiga. ¿Esta bien?" dijo la voz del hombre que a medida que se acercaba se le dejaba ver un uniforme de la policia. El se levanto pronto y explico cual era su situacion y encima todavia no habia parado de llover. Al dejarse ver el oficial lo invito a pasar, penso ver en el rostro joven de un viejo conocido, al tiempo que prendia las luces unos tubos luminiscentes empezaron a parpadear a los costados. Dejando ver que la edificacion era un solo y gran ambiente, cuatro escritorios, dos de cada lado, a ambos costados de la puerta de ingreso dos sillones de dos cuerpos, de un material similar al cuero, uno color marron, el otro verde oscuro, pero ya cuarteados por el paso del tiempo. Un dispenser de agua mineral estaba ubicado sobre el lado derecho del ingreso. Muchos cuadros con fotos adornaban ambas paredes y en el centro un cuadro grande con la imagen de un hombre mayor, canoso, de fuerte mirada y gesto adusto, en una placa de bronce al pie del cuadro se leia "Com. Insp. ARREDONDO Sebastian. 1944 - 2002. Q.E.P.D". El Oficial fue hacia una oficina ubicada en el fondo, lo unico que permitia privacidad en la misma eran las persianas americanas, ya que los ventanales ocupaban gran parte de la misma. Cuando lo invito a pasar vio que una pava estaba sobre un calentador electrico y el oficial en cuestion preparaba el mate.
"¿Te paso un amargo?" Le pregunto. Ya habia caido la noche y todavia seguian con la ronda de mates amargos y lavados. "Este ultimo va con un beso mio" le dijo y beso la base del mate, él lo acepto y tambien beso la base; era un ritual que mantenian desde la vez que el fue a conocer a sus suegros, el ultimo mate era besado en la base por ambos.
Las luces altas del Escort cortaban cono la monotonia de la noche y apenas un silbante aire entraba por la ventanilla que se mantenia apenas abiertas. La tormenta no habia cesado, ni siquiera en intensidad, procuro disminuir mas la velocidad y le pregunto si no queria parar a descansar en Junin. El prefirio seguir, despacio pero prefirio seguir.
La espesa lluvia dificultaba la visual de la ruta, pero no queria detenerse si queria llegar a tiempo para esta con su familia.
Luego de 3 horas de manejo cauteloso a causa del aguacero la lluvia ceso como si corrieran una cortina. A la derecha de la ruta vio lo que era Junin a lo lejos y penso "Le pego hasta a Laboulaye y listo", piso un poco mas el acelerador y el auto con sus dos pasajeros se perdio en la oscuridad de la de la ruta.

"No hay necesidad de salir a la ruta con esta noche tan cerrada" le dijo. "¿No prefiere quedarse hasta el amanecer?" Insistio. El solo contesto con un escueto "No, gracias". Salio a la puerta, estrecho la mano del joven oficial y le agradecio por la gentileza. La tormenta habia cesado y la luna marcaba el camino a seguir, puso en marcha el auto y siguio camino.
Decidio que era momento de probar limites, la RN7 estaba desierta con lo cual no habia tercero que corrieran riesgos. Empezo a apretar suavemente el acelerador y vio como el velocimetro ascendia lentamente hasta llegar a los 160 km/h., el volante se mantenia estable lo que significaba que la direccion tambien. Piso un poco mas y llego a 180 km/h recien al llegar a 190 km/h el volante comenzo a temblar un poco, redujo la velocidad y la mantuvo en 150 km/h. Nadie, ni siquiera un camion a la vista, era como si la ruta fuera solo para el, su auto y sus pensamientos.
"Pensa un poco lo que estas haciendo" le recrimino ella. "Mira a la velocidad que vas ¿Y si nos pasa algo?". Esas frases dieron comienzo a una discucion que continuo por un par de kilometros sin ningun tipo de resolucion.
"No corras tanto que tengo miedo". Era la tercera vez que hacian el mismo viaje juntos y era la segunda vez en ese viaje que le decia esa frase. Tuvo que ceder ante esa extorsion y bajo la velocidad a 120 km/h.
No volvieron a hablar hasta pasando Laboulaye. Tampo pusieron musica. Las ventanillas bajas y un cigarrillo encendido era lo unico que sucedia dentro de ese auto.

Arrojo el segundo atado de cigarrillos por la ventanilla a la altura de Junin. Una vez le habia prometido que dejaria de fumar. El mismo CD sonaba una y otra vez. Parecia que habia un loop de un solo track por momentos, pero no le dio mayor importancia a la musica. Solo queria llegar a destino y terminar con el viaje de una vez y por todas.

CONCLUIRA en 2011



jueves, 16 de diciembre de 2010

El viaje - Historia de dos tiempos (Parte 1)

Dijo que tenia que ir a ese lugar por recomendacion de un medico amigo, pero la decision final fue suya. Queria ir solo pero su primo se ofrecio a alcanzarlo. El queria manejar, pero el dolor a veces era tan intenso que lo obligaba a pararse al costado del camino por media hora (a veces mas). Era un centro de rehabilitacion traumatologico especializado, ubicada en las afueras de Escobar, y sabia que no podria hacer los, poco menos de, 100 km. sin parar al menos dos veces.
Hicieron casi todo el trayecto en silencio, ninguno de los hablaba, ya no habian risas en el auto. Lo primero que noto el primo fue que el stereo ya no estaba. Lo habia arrancado hacia 2 meses y revoleado por la ventanilla, en alguna de las 47 veces que realizo, lo que con el tiempo amigos y familiares llamaron: El viaje.
Habia vuelto de trabajar temprano, era de noche, llovia, hacia mucho frio y el no tenia muchas ganas de salir. Pero su novia le insistio para que esa madrugada lo hicieran, que entre los dos podrian hacer el viaje y llegar a tiempo. "Solo son 1200 km." habia dicho. "Ya conocemos la ruta, mi amor" lo habia convencido. Se baño, mientras que ella preparaba la cena. Un rico aroma a carne, salteada en vino tinto se elevaba desde la cocina, lo estaba malcriando, penso. Se dejo atrapar por el sentido del olfato mientras se secaba y se ponia los joggins azules con el escudo de Independiente, la camiseta azul y unas pantuflas rojas. Bajando la escalera oyo su voz llamando a la perra, quien bajo corriendo, pero al encontrarse con la figura de su amo detuvo su marcha, paso a su lado despacio y siguio su carrera hacia el patio para encontrarse con su cena. "Ya te quiere mas que a mi vieja, no la malcries tanto" le decia cada vez que ella le daba de cenar algo mas que no fuera su comida balanceada, pero ella nunca le hacia caso, le gustaba malcriar a Jana como si fuera su hija. La mesa estaba dispuesta de una manera demasiado atrayente que le hizo dudar si habia olvidado alguna ocacion especial, pero aparentemente no era el caso. Su copa de ancho fondo y borde mas angosto estaba sobre la mesa, la tomo, la agito, sintio el aroma del vino y noto inmediatamente que era sanjuanino.
Al ir a la cocina, la vio cortando las verduras para la ensalada. "¿Te ayudo?" le pregunto, abrazandola por la cintura desde atras. Ella solo hizo un gesto con la mano que sostenia la cuchilla indicando la direccion al sillon. Le dio un beso en la mejilla y con un gesto, exageradamente, sumiso se dirigio a su sillon, prendio la tele, un nuevo capitulo de "Los simuladores" daban esa noche, el lo veia solo porque ella preferia leer por la noche.
Ella lo vio tan inmerso en la serie que bajo un poco el calor del fuego, podian esperar un rato mas. Tomo un vaso de jugo natural, una copa vino de tinto y fue a sentarse a su lado. "¿De que la va el capitulo de hoy?" le pregunto en el corte. "Tienen que hacer cagar a un productor trucho de television, aparecio Badia tambien..." le conto brevemente, pero a ella poco le importaba, lo tomo del brazo, se acurruco en el sillo y poso su cabeza sobre su hombro.
Cuando termino el capitulo, el apago la tele, eligio uno de sus discos de Jazz y al suave ritmo de John Coltrane le ayudo a servir la mesa. Cenaron con musica, velas y un buen vino para el. Durante la cena el le dijo que seria conveniente salir de mañana, que no habia dormido siesta, que necesitaba descansar, etc.; ella medio refunfuñando para no darle la razon del todo (aunque sabia que tenia un buen punto), acepto.
Terminaron de cenar, el levanto la mesa y lavo los platos, era lo minimo que podia hacer y lo hacia gustoso todas las noches. Se fueron juntos al patio, Jana estaba tirada con las patas para arriba en uno de los rincones, siempre les causo gracia la manera de dormir de ese animal. Ella acerco el cafe y dos porciones de un postre que le habia enseñado a hacer su suegra. El prendio un cigarrillo, ella rechazo el suyo.
La lluvia habia pasado, aunque todavia estaba fresco. Sentados en el viejo sillon de cañas, vieron como la perra soñaba y movia las patas, cada tanto emitia unos quejidos como ladrandole a algun gato en sus sueños, rieron y Jana se desperto. El le hizo una seña y el animal fue a sentarse junto a ellos, del lado de su amo. Ella le paso su brazo, por su espalda y apoyo la cabeza en su hombro, la perra habia posado su cabeza sobre la pierna de su amo y siendo acariciada por ambos se volvio a dormir.

"Mira que en la ruta podes ir a mas de cien..." dijo con un tono entre ironico y autoritario a su primo. "¿Por que no manejas vos y me dejas de joder?" penso en contestarle, pero se contuvo. Asi que prefirio aumentar a cientoveinte sin decir nada. "Che ¿Podras escuchar o ver al Rojo en ese lugar? Mira que ya con un titulo adentro el Tolo se nos pone dulce." saco el tema de conversacion, aprovechando que ya habia emitido palabra primero. "¿Que te pensas que es una carcel, boludo?" Cerro la conversacion hasta nuevo aviso.
Una cancion programada los desperto, siempre seleccionaban la misma, porque iba de menor a mayor y no los despertaba sobresaltados, como ese despertador que les regalo un amigo, el que al tener la osadia de molestar un Sabado fue a dar contra la pared de la habitacion destruyendose en el acto.
Ella fue la primera que se levanto de la cama, estaba agotada por la noche que habian tenido, penso que valio la pena no salir esa madrugada. Se puso la bata, se dio una ducha y bajo a la cocina a preparar el cafe y las tostadas. Al tiempo que hacia esto prendio la radio, Mario Pergolini le estaba haciendo una nota a Fernando Peña. Ella no soportaba a Peña, el lo amaba. Apago la radio, puso algo de musica y escucho como el agua corria, espero un momento, lo calculo y con una sorisa picara dejo correr el agua caliente. A los pocos segundos escucho una andanada de insultos acompañado del clasico "El Aguaaaa". Era solo una broma. Cuando lo vio bajar de las escaleras se fue del otro lado de la mesa, entre amague y amague se dejo atrapar. Se trenzaron en un juego de pelea hasta que vino la perra y la defendio a su ama. Siempre la defendia a ella cuando jugaban asi.
Desayunaron los tres, la perra con su bowl de leche y copos de cereal y ellos su cafe y tostadas.

El ostentoso arco con el nombre grabado en relieve era algo imponente, una calle de piedras llegaba hasta la casa principal, a los lados una frondosa arboleda acompañaba el camino. Cuando llegaron a la puerta, el se bajo, tomo un bolso del asiento trasero, le dio un abrazo a su primo y le pidio que cuidara a su perra mientras el no estuviera. Se dieron otro abrazo, unos deseos de pronta recuperacion y el primo emprendio el camino de regreso. Vio como el auto se alejaba por el camino, cuando lo vio desaparecer bajo la cabeza y empezo a caminar. Una mujer abrio la gran puerta de roble, le chisto y le pregunto "¿Buscaba a alguien?". El apenas se dio vuelta, la miro y le dijo "No, disculpe, pero aca no busco a nadie". Retomo el camino hacia el gran arco con el nombre en relieve, por donde minutos antes habia ingresado. Al llegar, abrio el bolso, saco un frasco de pastillas, una botella de agua, tomo dos calmantes. Todavia tenia que caminar 10 km. hasta la ruta.
Jana y la casa quedarian al cuidado de su cuñada, mientras ella le daba todas las indicaciones habidas y por haber acerca de darle de comer, como preparlo y que no debia hacer en su ausencia, el subio a la habitacion a terminar de preparar el bolso, no se llevaba muy bien con su cuñada y preferia evitarla lo mas posible. Tomo las llaves del auto, la billetera, se agacho y le dijo a su perra "Cuida la casa, portate bien...".
Bajo las escaleras y las vio a las dos reirse, pero cuando lo vieron aparecer se silenciaron rapidamente. No iba a preguntar nada, el menor contacto posible era la pauta a seguir para con su cuñada y para evitar todo tipo de discucion.
Un cariñoso abrazo y beso fue la despedida que recibio de su cuñada lo cual lo descoloco un poco, pero no le dio mayor importancia.
El porton empezo abrirse a medida que se subieron al auto. Ya habian empezado sus vacaciones, penso.

Hizo poco menos de un kilometro a pie cuando una camioneta paso a su lado, paro y le pregunto si necesitaba que lo llevaran a algun lado. Le explico que necesitaba ir hasta Escobar. El hombre, gentilmente, se ofrecio en llevarlo. Un ovejero aleman dormia en la parte posterior de la F-100. "Tengo una perra de la misma raza" comento, estuvieron hablando de perros y futbol hasta llegar a Escobar. Le pidio que lo dejara en la estacion de servicio, que el de ahi seguiria solo. Le agradecio, le dio la mano y al bajar acaricio la cabeza del perro que con agrado recibio el mimo.
Camino apenas dos cuadras y llego a un taller mecanico, era temprano pero se oian voces del otro lado del porton. Golpeo dos veces. Salio un hombre mayor, no le ofrecio la mano porque ya estaban sucias. "Buen dia. ¿Esta su hijo? Soy el dueño del Escort." El hombre lo hizo pasar, le ofrecio unos mates al tiempo que charlaban y esperaban al hijo de este. Pero el ya habia visto su auto y sabia lo que venia a continuacion. Pago por el trabajo, se subio al auto, un frio le recorrio la columna vertebral cuando lo puso en marcha. Saco del bolso un atado de cigarrilos, en un semaforo lo abrio y prendio uno. En el proximo semaforo, saco el frente de un stereo y un CD de Soda Stereo, era del ultimo recital. Tomo una ruta interna que pasaba por Pilar para poder tomar la RN7.
La Gral. Paz estaba colmada de autos, todos en la direccion contraria a la que ellos iban, el veia las caras de los que estaban dentro de sus autos y sonreia cada tanto, ella le daba una suave palmadita en el hombro al tiempo que le decia "No seas malo, che...". Ella saco de su mochila los discos del ultimo recital de Soda Stereo, donde se habian conocido. Siguieron camino escuchando esos discos, la variedad musical era el fuerte de ambos, pero en ese viaje no saldrian de Soda Stereo y U2.
Era mediodia cuando pasaron por Gral. Rodriguez y pararon a comer en una parrilla. Cuando retomaron la ruta, ella quizo manejar, pero el la convencio que estaba bien y que podria continuar. Un frente de tormenta se empezo a formar en el horizonte, todavia hacia calor y la ruta se encontraba desierta, apenas un camion que pasaba en direccion contraria o algun micro de larga distancia que debian pasar. El indicador de velocidad mostraba 130 km/h. "No vayas tan rapido, tengo miedo" le dijo ella, el aminoro un poco la velocidad y dejo el auto en 110 km/h. Cuando pasaron Lujan, se toparon con la tormenta.

CONTINUARA



domingo, 28 de noviembre de 2010

Recuerdos perdidos

Es una noche gris plagada de miedo. Hace rato que se fue, desde hace un buen tiempo que me quiero ir con ella. ¿Cómo juntar coraje para cruzar esa barrera que nos separa? Esa barrera a la que muchos se empecinan en llamar: Muerte. Sin embargo te encuentro en mis sueños, veo tu cara en la cara de todas las mujeres, siento tu cuerpo cada vez que me quedo dormido y me dejo ahogar en el mar de tus cabellos... un mar onírico, pero mar al fin. No quiero despertar solo nunca más, quiero sentir tus brazos abrazándome nuevamente ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué me dejaste? ¿Por qué?.
En cada canción, en cada poema, en los gritos del viento, en el susurro del río oigo tu voz. Estas tan lejos, estas tan cerca. ¿Por qué el tormento de no verte, sentirte u oírte nuevamente? ¿Por qué yo? ¿Es esta la vida que escogí vivir?

Me hundo en una vieja botella de licor barato, en el humo de un cigarrillo, en el sordo ruido de la calle, en el oscuro rincón de un bar. Me hundo, nuevamente, en mis pensamientos tan solo para volver a encontrarte, ahí, donde estuviste siempre. El licor empieza a abrumarme, el humo empieza a ahogarme, ya no soporto este maldito ruido citadino, ni la oscuridad. Sin cruzar palabras con el mozo, le pago a desgano. Al salir pase por delante de una mesa en la que se encontraba un señor de edad avanzada, no le di más de 70 años. Al pasar a su lado percibí el aroma al mismo licor viejo y barato del cual fui víctima minutos antes. Solo que este señor se habrá dejado víctimizar durante mucho más tiempo que yo. Antes de salir me dijo, “che pendejo... - lo mire - ... no sabes la noche que te espera...”. Habladurías de borracho, pense y salí sin siquiera contestarle.

Buenos Aires, ciudad intranquila, impaciente. Ciudad gris. Vendedores de artesanías, con sus mantitas negras estratégicamente colocadas en la calle para interrumpirle el paso a cualquiera. Chicos, de esos que dejaron su libertad y sus sueños en manos de vaya uno a saber que tipo de padres, que venden flores para “su novia, señora, amante, concubina o lo que sea”. Espectáculos callejeros, escapados de un circo de mala muerte, con payasos, tragasables, entrenadores de reptiles (ya domesticados imagino), mimos, estatuas vivientes (hacia los cuales profeso un odio mas que explícito).

Antes de prender el ultimo cigarrillo paso por un kiosco. Despues de cinco intentos, no logro entrar en razones con esta persona, no compro nada y sigo mi camino. Definitivamente el borracho aquel tenia razón: No sabia la noche que me esperaba. Resignado seguí caminando la noche. Hasta que di con un kiosco que supo satisfacer mis vicios. Me prometí volver a ese lugar, pero nunca lo hice.

Me siento en un banquito y me pongo a observar una parejita. Ella sentada en un cantero, él de pie a su lado, ella esquivándole la mirada, él deseando encontrar su ojos. Sin previo aviso ella lo abraza, sin previo aviso él la besa. Ella comienza a llorar, él no sabia que hacer. Después de un rato cesa el llanto y él la vuelve abrazar. Después de mucho tiempo de estar en silencio, ambos empezaron a cantar una canción. La reconocí fácilmente ya que era nuestra canción. Nuevamente su recuerdo me envolvió, nuevamente la tristeza se acerco a mi y como una eterna compañera de viajes se sentó a mi lado. Habré estado perdido en mis pensamientos y en mis recuerdos un buen rato ya que cuando volví a la realidad la parejita se había marchado.
Casi me sentí triste por no verlos ahí cuando desperté. Así que prendí un cigarrillo y retome mi camino hacia ningún lado. “El que no sabe cual es su destino final siempre encuentra el camino” decía mi viejo.

Las plazas de Buenos Aires de noche, son como una especie de bosques tenebrosos cercados por calles que se erigen en el medio de un tumulto de edificios malformados. En un banco de la Plaza San Martin me los volví a encontrar. Como un testigo ciego e invisible era parte de esa escena, que se vio interrumpida por la aparición de un carrito de golf con aires de patrullero del Primer Mundo, de donde salió una persona, con aires de policía del Tercer Mundo. Luego de una breve charla con este personaje inesperado, mi parejita abandono el lugar. Nuevamente me quede solo y dispuesto a seguir mi camino. Entre la oscuridad de la noche y la del río, el ruido de unos aviones lejanos se creaba un conjunto casi Dantesco, por así decirlo. Por un lado la tranquilidad de la noche y el río. Por el otro la impaciencia de la noche y el aeroparque. Es la misma noche para ambos lados.

Harto ya de tanto ruido me dispongo a encontrar un poco de tranquilidad en lo profundo de la noche y el río. Me quedo observando el río, me quedo observando la oscuridad, tratando de definir donde termina la noche y empieza el río, y viceversa. Tanto mirar, tanto mirar y no logre nada. Lo único que logre es ponerme a llorar. Recordaba el perfume que utilizaba por las noches, el mismo que le había regalado en nuestro primer aniversario, recordaba el perfume natural de su cuerpo cuando despertaba por las mañanas, recordaba como el perfume de sus cabellos me hacia hundir en el más profundo de los sueños. Recordé todo de ella, pero no lograba recordar su mirada.
Me sumí en la desesperación mas profunda al darme cuenta que ya no tendría su mirada. El cielo empezaba a despejarse y la noche, gracias a la luna, dejaba de ser gris. Las estrellas. La luna. El río. Todos fueron uno. Fue en esa conjunción que su mirada me ilumino, no se desde donde... solo supe que ella me observaba. Amaba escuchar el río, solía decir que entre ellos no había secretos. Es por eso que desde que se fue vengo muy seguido, quizá en uno de esos murmullos ribereños me divulgue el “PORQUE” de su partida. Esta no fue una noche de confesiones. Ya no se que hacer con este sentimiento de soledad... Muchas veces pense que la mejor salida era reunirme con ella, donde quiera que este, pero estar con ella. Toda la noche pensando, recordando e intentando escuchar que el río me develara algún secreto. Quizas deba confiarle alguno de los mios primero.

Al llegar a mi departamento no prendo ninguna luz y voy a directo a mi habitación. Me desplomo sobre mi cama. El cansancio me termino ganando. Lo ultimo que recuerdo es haberme dormido con música de jazz, Miles Davis.

Me desperté con el sol que se colaba por un rincón de mi ventana. Lo primero que hago es prenderme un cigarrillo. Voy hasta el baño, me quedo una hora debajo del agua, quieto, con la mente en blanco. Al salir busco en la cocina algún resto de café instantáneo y no lo encuentro por ninguna parte. Salgo de mi casa sin apuro. ¿Por qué tendría que estarlo? Es sábado, son las cuatro y media de la tarde y no me espera nadie en ningún lugar.

Por la Av. Corrientes me instalo en cada una de las librerías con pinta de tugurio tanguero. Son los mejores lugares para encontrar libros que quedan perdidos en el tiempo. Entro, revuelvo los estantes y salgo. Lo hago una y otra vez. Muy rara vez compro algún libro. Antes lo hacia más seguido, lo hacia con ella. Lo hacia para ella. Llego al bar de siempre, ese bar de esquina, ese bar de ciudad. Entro y me siento en la mesa de siempre, pido el mismo licor viejo y barato de siempre.

En la misma mesa estaba el viejo. Esta vez parecia estar un poco más sobrio que ayer. Nuevamente me hundí en mi licor viejo y barato, en las paginas de deportes de un enorme e inmanejable diario y en el humo de mis cigarrillos.

No se bien por que pero me dieron ganas de irme de ese lugar, así que llame al mozo, le pedí la cuenta y al pagarle se quedo esperando propina, simplemente no quise dársela. Al irme pase al lado del viejo quien me dice, “Che, vo’, pendejo... no sabes la noche que te espera” – nuevamente percibí el aroma a licor barato en sus palabras. “No le entiendo” – le dije – “ayer me dijo lo mismo y no me paso nada extraño”. “¿Estas seguro pendejo? El día puede ser muy cruel... pero la noche es la mejor de todas las novias, en especial para gente como vos que sabe lo que esta buscando pero no lo quiere encontrar por miedo a perder algo mas valioso.”. “¿De que me esta hablando? ¿Y usted que puede saber que es lo que estoy o no estoy buscando?” – le pregunte un poco intranquilo. “Porque yo no sabia lo que buscaba, hasta que lo encontré y cuando lo hice me arrepentí de haberlo hecho porque no sabia lo que habia perdido.”. Volví a pensar que solo se trataban de habladurías de borracho, más que nada por lo rebuscado de sus palabras, y me fui.

Esa tarde el sol castigaba muy fuerte, sus rayos eran como flechas que iban a clavarse en el corazón del herido, las llagas de la ciudad se agrandaban. Por suerte el sol se estaba ocultando detrás de los edificios para luego morir en el horizonte, horizonte que nunca veremos.
Nuevamente Lavalle. En sábado toma una vida particular. Ruidos electrónicos, gritos de chicos, gritos de padres, silencios de pobres, cines repletos, tramos de calles desiertas, predicadores callejeros de un Dios desvanecido por la falta de fe, reverenciando a un nuevo dios: el dinero.

Me aleje de las avenidas y las calles transitadas, no se por que tengo esa manía de andar por calles semi desiertas. El microcentro en sábado da un aspecto casi lúgubre. No hay nadie. Los bancos están cerrados, los kioscos, los bares, los hombres de traje y corbata, las motos, los taxis, todo. Todo esta muerto. Caminando sin pensar en nada llego a mi un quejido, un sórdido llanto. A medida que caminaba el llanto se volvía más... ¿rítmico?. La fuente de ese llanto era una mujer, estaba sentada en lo más oscuro de un umbral, donde no llegaba ni el más mínimo resquicio de luz, pero tenia un brillo aquella mujer del cual no soy apto para describir con palabras. Tenia puesto un vestido blanco, casi transparente, que dejaba intuir una figura perfecta. Puedo soportar cualquier cosa, o casi cualquier cosa, pero no puedo soportar ver a una mujer llorar. Me causa una impotencia insoportable. Cuando me intente acercar ella se alejo aun más, su rostro no era de miedo, era de pánico. ¿Hacia mi?. “No tengas miedo” – le dije, pero no hubo respuesta. Me quede sentado a una distancia prudencial. Saque el atado de cigarrillos y extendí mi mano ofreciéndole. Se arrinconaba aun más. Prendí mi cigarrillo. No termine de darle la primer pitada cuando sentí que una ráfaga de viento me lo arrancaba de mis labios, cuando voltee a mirarla... lo estaba fumando ella. Me prendí otro. Nos quedamos en silencio, tan solo fumando, era tal el silencio que ni su respiración sentía. Me gusta el silencio. Disfrute de ese silencio.

La noche gano terreno al día. La oscuridad le ganaba la batalla a la luz. Y ella le gano la lucha al silencio. “Gracias por el cigarrillo” – me dijo. Sorprendido la mire, ese brillo indescriptible era aun más fuerte. Sus ojos se iluminaron y hasta sus cabellos parecían brillar. “De nada” – conteste – “¿Quiere otro?”. Es una buena costumbre que tome de mi padre, nunca tratar de vos a una mujer, por lo menos no hacerlo hasta lograr un confianza o hasta que lo pida. Ante todo el respeto. “Si, por favor. Pero no me trate de usted, mi nombre es Kathrina, Kathrina Tepes.” Cuando dijo su nombre note un acento extraño. Y su apellido me resulto familiar. Tepes, se pronunciaba "Tefs". “Acá tiene... digo toma acá tenes Kathrina” – le dije un tanto nervioso ofreciéndole un cigarrillo – “¿Puedo preguntarte algo?” – indague – “Si, por supuesto” – dijo ella. “Argentina no sos.. ¿de donde sos?”, “Soy de Rumania, llegue hace poco al país. Vine a visitara unos...” – dudo un instante y completo – “familiares”. “¿Por qué llorabas?” – le pregunte. Su respuesta me hizo sentir más estúpido de lo que pensaba que era. “Porque estoy perdida en un país que no conozco.” - dijo. “Si claro... disculpa” – no sabia que decirle, su respuesta fue más que humillante para mi ego. – “Para no conocer el país hablas bastante bien el castellano”. No dijo nada, solo se levanto, me tomo de la mano y empezamos a caminar por las oscuras y desiertas calles del microcentro. No creo que supiera adonde iba, pero fui con ella. Me equivoque. Caminando llegamos hasta un edificio en Paraguay al 600. Un hombre con aires de agente de seguridad al verla llegar le hizo una especie de reverencia, “Buenas noches Señorita Tepes.” - dijo el hombre. Era señorita, pense, el corazón me empezó a latir muy fuerte. Era señorita. Pero... ¿por qué esa reverencia? y ¿por qué ese silencio tan prolongado?. Subimos hasta un departamento en el piso 6. Mi corazón no dejaba de latir fuerte. Kathrina seguía sin decir una palabra. Al llegar al departamento se dirigió a una habitación.
Me quede solo en el medio de una sala desnuda de muebles.
Al cabo de unos minutos decidí entrar. Su cuerpo desnudo yacía en una improvisada cama, pero seguía sin decir palabras. Me acerque casi con precaución. Obviamente era una invitación, pero no sabia que hacer. Seguí avanzando y me recosté a su lado. Sin que me diera cuenta empezó a desvetirme. Sus labios empezaron a recorrer todo mi cuerpo. No existían las palabras. Solo había silencio. Mis brazos cubrieron aquel cuerpo desnudo. Nuestra piel empezó una partida de póker de los sentidos, la apuesta mayor fue el placer. No había reinas, reyes, ni ases, las cartas... las cartas eran nuestros cuerpos. Tan desnudos, tan vulnerables, tan... silenciosos. Cada lagrima, cada gota de sudor y de sangre moría entre las sabanas que también fueron protagonistas de este juego... de este juego de seducción. De repente sentí como su sangre limpia, tibia y joven empezaba a invadir mis venas, llenando de vida este cuerpo vacío.

Al finalizar aquel juego ella paso su brazo por mi cuello e hizo apoyar mi cabeza en su pecho. Sus cabellos me envolvían. Su perfume me adormecía. Sentí una extraña sensación de protección. Sin palabras y en silencio caí en el mas profundo de los sueños.
Al despertar la busque... pero no logre encontrarla. De hecho ni siquiera estaba yo en aquella habitación. Estaba tendido en mi cama, desnudo y a oscuras. Por un momento pense que había sido tan solo un sueño, pero al borde de mi cama se encontraba el vestido blanco de Kathrina. Desesperado salte de mi cama y me vestí lo mas rápido que pude, salí de mi departamento y baje las escaleras de a cuatro escalones, salí a la calle, pare un taxi y me fui.
“Paraguay y Maipu.. ¡¡¡ RAPIDO !!!” – le ordene al chofer. El hombre salió lo mas rápido que pudo. “No frene en ningún semáforo, yo le pago las infracciones. Es una emergencia”. El chofer ya un poco asustado hizo caso a mis ordenes.

Al llegar a destino le tire un billete de $50 y salí corriendo hasta el edificio. Al llegar al lugar me sorprendí como nunca en mi vida. El lugar estaba desierto, deshabitado. Vanos fueron mis intentos de golpear la puerta... hasta el punto de querer derribarla. Un hombre que pasaba por ahí me dijo “EH! ¿Esta loco usted? ¿no se da cuenta que esta abandonado este lugar?”. “¡¡¡ IMPOSIBLE !!!” – le grite – “Ayer estuve acá... estaba habitado... estaba ella”. “Señor, este edificio esta abandonado hace trece años” – me dijo un tanto asustado. “¿¿¿¡¡¡ QUE !!!??? No puede ser, no puede ser.”

Me quede solo, sentado en el suelo. ¿Cómo podía estar abandonado ese lugar? Ayer a la noche yo estuve acá... estuve con ella... Me quede sentado y con las manos me cubría la cara para no dejar ver que lloraba. Cuando termine de llorar. Me fui del lugar. Al entrar al bar me senté, nuevamente, en mi mesa. No hizo falta que pidiera nada, el mozo había traído ya mi licor viejo y barato. Uno tras otro... una y otra vez. Me hundía cada vez mas en los vapores del licor y de la duda. En el punto mas alto de mi borrachera se acerco el viejo, “No le dije... ya sabia... usted iba a encontrar eso que andaba buscando y no quería encontrar”, “¿Qué? ¿De que esta hablando? ¿quién es usted?” - le dije muy borracho – “Pendejo... sabes muy bien quien soy yo” – dijo, y siguio – “Al encontrarlo perdiste algo mucho mas importante para vos”. “¿Qué encontré? ¿qué perdí? ¡¡¡ No me joda !!!” - le grite. “Encontraste a Kathrina... perdiste tus recuerdos”. Dicho esto ultimo se levanto de la mesa y se fue del bar. Me levante como pude y lo corrí, lo vi doblar la esquina pero cuando llegue no había nadie...

Ahora estoy en el bar, de nuevo en la misma mesa, con un café bien cargado. Intentando descubrir lo que me quiso decir aquel hombre. ¿De que recuerdos me hablaba? ¿Cómo y de donde conocia a Kathrina? ¿Dónde estaba Kathrina? Esta noche se cumple un años de aquel único encuentro. Durante todo este tiempo la estuve buscando sin lograr encontrarla en ningún lado.

Sin embargo la encuentro en mis sueños, veo su cara en la cara de todas las mujeres, siento su cuerpo cada vez que me quedo dormido y me dejo ahogar en el mar de sus cabellos... un mar onírico, pero mar al fin. No quiero despertar solo nunca más, quiero sentir sus brazos abrazándome nuevamente ¿Por qué te fuiste? ¿por qué me dejaste? ... ... ... ¿Por qué no?.





sábado, 18 de septiembre de 2010

Acerca de la Libertad


(este post no es apto para floggers, emos o pelotudos)
Segun Rene Descartes la Libertad "consiste solamente en que, para afirmar o negar, perseguir o evitar, las cosas que el entendimiento nos propone, obramos de manera tal que no sentimos que ninguna fuerza nos fuerce."

Ninguna fuerza que nos fuerce...
Vivimos plagados de fuerzas que nos tironean de un lado hacia el otro. Es casi imposible evitarlas y solo cuando lo logramos es que nos damos cuenta que estamos estancados. Y es justo ahi donde hay que salir nuevamente al ruedo.
Entonces segun Descartes para ser libres no hay que sentir fuerza alguna, pero el no sentir fuerza es estar detenido, estancado, sin avanzar... y asi no vale la pena vivir.

Desde "Los bajos fondos" (Maximo Gorki):
"Un hombre puede creer o no creer, eso es cosa suya. Porque es su propia vida la que apuesta por la fe, la incredulidad, el amor y la inteligencia. Y no hay sobre la tierra otra verdad más grande para el espíritu humano que esta gloriosa y humilde condición. El hombre arriesga su propia vida cada vez que elige y eso lo hace libre."

Recientemente vi Caballos Salvajes (otra vez) y es, para mi, una pelicula que retrata la libertad de manera muy clara y concisa. Ver deslizarse ese Ford Escort cabriolet por la ruta, con musica de Calamaro augurandose que algun lugar encontraria... eso es libertad y es estar en movimiento, y es estar siendo empujado por fuerzas que son mayores que uno mismo ¿o acaso nunca les paso de agarrar el auto y simplemente salir a manejar; o despertarse un dia, clazarse unas zapatillas y salir a correr, trotar o, simplemente, caminar? Y eso es ser empujado por una fuerza mucho mayor...
Sin hacer chivos en demasia, ultimamente estoy definiendo mis estadias en Starbucks como un oasis en mi dia. Por X motivo me falta este momento y no siento que el dia sea del todo completo. Es un lugar donde la libertad pasa por el lado de sentarme en una mesa y solo poder disfrutar de buena musica, un buen ambiente, rico cafe y sentarme un rato a liberar mi mente y despejarla de los quilombos diarios... todo esto durante la semana, porque un Sabado o un Domingo con pendejos correteando por todos lados, los gritos de las madres, las puteadas de los padres... ese oasis se transforma en una carcel. Y asi no hay manera alguna de dejar en libertad a la imaginacion.
Y queriendo ser libre muchas veces me termino preguntando cuantas conseciones termino haciendo en pos de pequeños momentos de paz.
Se debe estar en movimiento para ser libre. Movimiento mental o fisico, no importa. No se puede uno estancar en un momento, en un recuerdo, en un dolor.
Espero que esto que leyeron, les guste o no, les sirva como empuje (no como motor), para empezar movilizarse en sus vidas...

"You've got to get yourself together. You've got stuck in a moment and now you can't get out of it. Don't say that later will be better now you're stuck in a moment and you can't get out of it..."

¿Quien pudiera ser libre y hacer todo lo que quisiera... sin ser esclavo de su propia libertad?

"Es libre lo que existe únicamente por necesidad de su naturaleza y solo por ella se determina la acción" (Baruch Spinoza)


Fecho

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