Uno de ellos, el “Tano” Sciarelli, descontento por su buena fortuna y enterado de las triquiñuelas de la vieja Sanchez se apersono en el susodicho zaguan y al encontrarse frente al “oráculo de Chimbas” le conto una calumnia de la mayor bajeza:
- Silvita Ordoñez me ha dejado. No pude soportar la perdida.
- Cuenteme mas – replico la pitonisa.
- No se como explicarlo, he vivido una vida dedicada a brindarle todo mi amor a una sola mujer, a Silvita. Compre una finca en Santa Lucia, solo para satisfacer con sus excentricidades mas banales. Hipoteque la casa que mi viejo habia puesto a mi nombre. Cuando Silvita me abandono no abandone la pieza en donde compartiamos nuestras noches mas ardientes, dando rienda suelta a nuestros instintos mas animales, esto me llevo a una reclusion olvidadiza... en donde entre otras cosas me olvide de garpar la hipoteca, me remataron la casa y me hecharon a patadas en el culo de Santa Lucia. Encima perdi lo poco que me quedaba en una timba del café “La Esperanza”, con un 32 de mano, cuando a mi oponente se lo reconoce por su notoria mania de recibir puros 25.
Desde que se fue Silvita que no pude ver a otra mujer a los ojos, en cada mujer presentia se presencia, en cada esquina nos veia tronchandonos a los besos, en cada uno de mis sueño la veo escaparse. (*)Digame... ¡¡¡ OH GRANDIOSA VATICINADORA !!! Adivine en mi un mañana prospero y feliz. ¿Qué me puede decir?
- Que se joda y que se retire de mi zaguan que yo no soy la vieja que Ud. busca.
- ¿Quién es Ud. entonces?
- Yo soy Sivia Ordoñez.
(*) Cabe aclarar que el “Tano” Sciarelli tiene un reputacion bien fundada de mujerio piraton.
"El oraculo farsante" (cuento corto)
Angelo Grigio