martes, 20 de agosto de 2013

Regreso a la oscuridad (Parte 2 de 4)





No sabia donde estaba, ni como habia llegado a ese hospital, ni que le habia pasado y por que le dolia todos y cada uno de sus huesos pero lo peor era que no sabia quien era.
Intento incorporarse pero un dolor agudo en la base de la columna se lo impidio. Se recosto cerro los ojos y como en un flash vio la imagen de dos luces acercandose. Casi como por reflejo se cubrio con los brazos.
Enfermeras y medicos iban y venian por el pasillo. Enfrente suyo una cama vacia. Las persianas cerradas. Apenas unos rayos de sol se filtraban entre las hendijas. Un policia se acerco, detrás de él venía un médico.
- Buenos días. Soy el Dr. Ferraro. Él es el Oficial Rasotto, encargado de tu investigación.
- ¿Como estamos hoy? - pregunto el Oficial.
- No sé... ¿por qué estoy acá, cómo llegué acá, qué me pasó?
- Lo único que puedo decirte es que estás acá porque recibiste un disparo y te atropelló un auto. Quedo establecido que la que te atropello lo hizo por accidente y tiene una muy buena coartada para probar que no te habia disparado.
- ¿Y quien soy?

[...]

No veia absolutamente nada por la capucha negra que cubria su cabeza. Las manos las tenia atadas, parecia un precinto de seguridad. La boca amordazada. Cada vez le costaba más respirar. Estaba en el piso, con las manos sentia que era de madera, empezo a arrastrarse con la esperanza de encontrar una salida.
Un sonido mecanico, un crujido y musica. Alguien habia puesto un disco, la canción "All you need is love".
El solo hecho de escuchar esa canción le produjo un estado de terror paralizante. Sintio un golpe en la cabeza...

[...]

- El encargado del Hotel Alma del Lago reconocio su foto. Ya tenemos de donde arrancar. - dijo el Oficial al tiempo que le sonreia. - Dijo que se estaba hospedando ahí hace poco mas de dos meses y que pago con tarjeta. Su nombre es Bruno Piazza, bienvenido al mundo de los vivos.

Tendido en la cama, rompio en llanto. Al menos ya sabia su nombre y supuso que con otros datos más podría ir reconstruyendo su memoria. Recordo las palabras de la psicologa que lo habia visitado hacia unos dias "A veces, cuando algo terrible nos pasa, hay como un pequeño interruptor que tiene el cerebro que se activa para protegernos de tener que lidiar con esas experiencias.". Y ya no que no habia razón médica para justificar esa amnesia la única respuesta que quedaba era la emocional.

- ¿Cuando podemos ir hotel? - pregunto enjugándose las lagrimas.
El Oficial miró al médico y este respondió
- No veo motivos para no darle el alta... Señor Piazza.
- Muchas gracias Doctor.

El Oficial Rasotto lo ayudo a incorporarse y a sentarse en una silla de ruedas. Salió siendo saludado por todas las enfermeras. Al llegar a la puerta, se levanto de la silla, dio una fuerte inspiración de aire, le dolia un poco el pecho aún, nada que no pudiera soportar. Subio a la camioneta de la policia que estaba justo en la puerta y apenas se despidió de todos, agradeciendo la atención que recibió.

Las pocas cuadras que separaban el hotel del hospital las hizo en silencio y con la ventanilla baja. El viento frio de la mañana lo ayudo a despabilarse y tranquilizarse. Estaba a punto de estar en contacto con sus cosas y queria ver que podia encontrar acerca de su vida, que podria averiguar, que podria ser lo que hiciera que ese interruptor se apagará de una buena vez y le permitiera recordar todo lo sucedido.

[...]

Sintio un agudo dolor de cabeza y un sabor amargo en su boca. Habia perdido el conocimiento y no sabia por cuanto tiempo. Sus manos aún estaban atadas, excepto que ahora se encontraba afuera. Sintio el pasto sobre sus pies ya descalzos.
De rodillas y con lo que le pareció un árbol de único sostén empezó a gritar pidiendo ayuda.
Ni siquera el eco de su voz sintió. No sabia si era de día o de noche. El cuerpo entero le dolía.
No sabia nada de lo que le habia pasado hasta ese momento, solo recordo estar tomando un café con una amiga y luego la oscuridad...

[...]

Después de los tramites correspondientes el conserje del hotel le ofreció nuevamente la bienvenida, le entrego la llave de la habitación 1516. Cuando abrio la puerta se encontro con la habitación perfectamente ordenada, sobre un escritorio habia una celular y una netbook.
Intento prender ambos aparatos, pero ninguno tenia batería, busco los cargadores en unos bolsos que estaban en el placard de la habitación principal pero no los encontro. Cansado, con hambre, vio la cama y se recostó, prendió el enorme televisor de LED, no llegó a cambiar de canal porque el sueño le ganó. Lo último que pensó fue: "Al menos ya sé mi nombre..."

[...]

Abrio lentamente los ojos, ya no tenia la capucha sobre su cabeza. Mantenia ese desagradable sabor en su boca y el dolor en todo el cuerpo. Sus manos ya no se encontraban maniatadas.
A pesar de la poca iluminacion del lugar se le hizo que estaba en el sotano del mismo lugar donde habia despertado por primera vez. Pilares de madera sostenian vigas transversales que a su vez eran cruzadas por alfajias desde donde se filtraban apenas unos haces de luz artificial. Sintio unos pasos, una sombra atraveso por sobre su cabeza y nuevamente la musica. Al tiempo que las primeras estrofas de "Here comes the sun" empezaban a retumbar en la habitacion el miedo fue creciendo paulatinamente. Un porton se abrio de repente y unos envases plasticos rodaron por los escalones. El porton se cerro con un estruendo y el sonido de un candado.
La musica se detuvo. Las luces se apagaron. El sonido de unas llaves cerrando una puerta.
En la oscuridad y el silencio se arrastro buscando esos envases. Con las manos tanteando de un lado a otro.
El primer envase era de liquido. Bebio el agua casi de un sorbo. Odiaba el sabor que tenia en la boca.
En el segundo envase habia unas presas de pollo. Parecia que habian pasado años desde que probo el ultimo bocado y no tenia certeza alguna de cuando volveria a hacerlo.



Regreso a la oscuridad (Parte 1 de 4)

Siento el latido de su corazón rompiendo el silencio de la noche. Eso me dio la pauta que esa noche iba a morir...
Hay algo muy atractivo y romántico en alguien que pelea una causa perdida. Siempre pensé que ella era mi causa pero ya la había perdido hacia años.

[[ Dentro de la oscuridad ]]
Oscuridad. Humedad. No veía donde estaba y la oscuridad se estaba apoderando de su alma.
Palpó la pared mas cercana a su brazo derecho y sintió la fría humedad escurriéndose por las hendijas de los ladrillos. Siguió el recorrido de la pared, no había esquinas, parecía interminable.
Llego a una barra metálica, al tacto parecía oxidada, luego otra y otra. En total contó 20 barras de acero cruzadas por otras dos. Era una puerta.
Busco la cerradura. Encontró un candado. Quiso forzarlo sin éxito.
sintió pasos y alguien silbando "Yellow submarine". Desde esa noche odio profundamente esa canción.
Los pasos se iban acercando y la canción silbada era cada vez mas clara.
Una luz ilumino todo. Tanto que fue como un flash.
"Come" dijo una voz y un bowl metálico quedo en el piso del otro lado de la reja.
Nuevamente oscuridad, pasos que se alejan y el silbido repitiendo la misma melodía.
Alcanzo el bowl como pudo, tanteo el contenido, llevo lo que parecía ser un puré hacia su boca y comió. Recién ahí recordó que hacia mucho que no probaba bocado.
Le gano el cansancio, los ojos se le cerraban y durmió. Su próximo recuerdo no seria agradable

[[...]]
Al final del túnel se vio en el medio de un bosque. No sabia bien donde estaba. Camino rápido durante horas esperando encontrar un camino, una ruta, una calle, algo. Se perdió en la noche.
Apenas veía por donde iba. Se había caído y levantado muchas veces. En una de esas caídas se lastimo las manos y sentía como la sangre iba fluyendo lentamente. Habría estado perdido por lo que parecían horas cuando un paso en falso lo llevo a rodar cuesta abajo por un claro. Se golpeo la cabeza contra unas piedras y quedo tendido en el piso. Apenas logro incorporarse cuando vio dos luces que se acercaban rápidamente.

[[...]]
Hacia no menos de 4 horas que había estado manejando y ya se sentía muy cansada. Poco descanso sumado a discusiones varias no eran una buena combinación. Solo había pasado una hora desde que el estruendo de lo que pareció ser un disparo logro disipar un poco esa bruma de sueño. Por enésima vez cambio la música, necesitaba algo que la acompáñese durante su huida. Se inclino sobre el asiento del acompañante para alcanzar el fondo de la guantera y miraba de reojo la ruta, ella sabia que tenia un pendrive con la discografía de Los Redondos en algún lado de la guantera. Llego a tomar el pendrive, se estaba incorporando cuando a unos metros vio una figura incorporándose. Hizo un rebaje de cambio, el motor del Megane emitió un quejido y pego un volantazo. Algo destrozo el espejo retrovisor y sintió un golpe fuerte en la puerta trasera. El auto quedo en la banquina detenido, con el motor en marcha y ella agarrada al volante temblando.

[[...]]
Golpeo su cabeza contra el espejo retrovisor lo que hizo que su cuerpo girara sobre si y su brazo izquierdo dio de lleno contra la puerta trasera. Otra vez quedo tirado en el piso. sentía la cara hinchada y un agudo dolor en todo el brazo derecho.
Miro hacia el lugar donde había quedado el auto en la banquina y no vio reacción alguna del conductor. Nuevamente intento reincorporarse y con todo el cuerpo adolorido se acerco hacia la puerta del auto.
- ¿HOLA? - grito - ¿Esta bien? - grito golpeando el vidrio.
Se desmayo y no volvió a despertar.

[[...]]
Sintió unos golpes en el vidrio pero todavía seguía paralizada por el miedo. Se obligo lenta pero firmemente a volver en si. Cuando finalmente lo logro, abrió la puerta del auto y lo vio tendido en el piso de la ruta.
Se bajo, le tomo el pulso, era muy débil al igual que se respiración.
Lo tomo por debajo de los brazos y lo subió al asiento trasero del auto.
Cuando llego al hospital bajo corriendo del auto, su pasajero aun no había despertado.
Un medico de guardia y un camillero lo sacaron del auto, lo subieron a una camilla y se lo llevaron por un pasillo mal iluminado. Después de poco menos de una hora un medico se le acerco
- Quédate tranquila, esta estable. ¿Vos sos familiar?
- No, yo soy la culpable que este acá.
El medico se retiro de la sala y volvió con un policía
- Carlos, la piba dice que fue la que le disparo.
Al escuchar estas palabras salto de la silla - No, no, no... Yo no le dispare, lo atropelle... Bueno, eso tampoco suena muy bien. Loquepasaesqueyove...
- Calmate... habla mas lento que no se te entiende nada. Primero ¿Como te llamas?
- María Soledad Colo...
- Bueno, tranquila. Si vos no fuiste, me acompañas a la comisaria, hablamos, te tomamos declaracion, vemos que este todo en orden y depués te vas ¿Dale?
- Pero... pero... se me apareció de la nada, no pude hacer nada para esquivarlo.
- ¿Y el disparo?
- YO NO FUI
- Entonces, mas allá del golpe por atropellarlo, salvaste a una persona de morir desangrado - intervino el medico.
- Muy bien, fue un accidente lo tuyo. Vamos a la comisaria, como te dije, haces una declaracion formal que depués te va a servir para la denuncia en el seguro y quedate tranquila que no te va a pasar nada. ¿Vamos?
Habiendo dicho esto el oficial la escolto al auto, la invito a sentarse en la parte trasera y se fueron.
Cuatro horas más tarde volvio al estacionamiento, se subió a su auto y no se la volvió a ver.

[[...]]
El hombre, identificado con las iniciales "N.N." empezaba a recuperar el conocimiento en la habitación 48 del Hospital Dr. Ramón Carrillo. Miro a su alrededor, estaba todo a oscuras, intento incorporarse pero le fue imposible. Una enfermera entro en la habitación.
- Hola bonito. Era hora que se despertara. ¿Como esta? - dijo con un tono cariñoso.
El la miro, le costaba mucho respirar y en un hilo de voz pregunto "¿Quien soy?"



viernes, 1 de marzo de 2013

El viaje - Historia de dos tiempos (FINAL)

Viene de:
PARTE I
PARTE II
Gracias a un sueño profundo quedaron en pausa las peleas y los miedos a la velocidad. Ella dormía muy cómoda con el asiento totalmente reclinado. El ya había empezado a cabecear.
La miro con ternura, siempre que dormía lo hacia. Le gustaba la manera en la que su pecho se inflaba de aire y las muecas que hacia al soñar. Agarro el termo rojo, solo tenia café negro y fue especialmente preparado por ella. El sueño le estaba ganando. Se sirvió un poco en la una taza térmica y fue dando sorbos cortos para no quemarse.
Prendió un cigarrillo, ese era su último atado. Se decidió a llegar a San Luis y descansar ahí un poco.
Escucho quejidos, estaba soñando de nuevo. El recuerdo de la primera vez que se durmió en sus brazos cruzo su mente, ella era hermosa y sus muecas dejaban adivinar que estaba teniendo una pesadilla. Le hizo unas suaves cosquillas en la panza y así termino con ese feo sueño.

Una pesadilla era lo que estaba viviendo. Junín había quedado muy atrás y la RN7 seguía semi desierta. El seguía forzando el motor a sus límites dejándolo descansar unos kilómetros. El pavimento de la ruta eran las crines del corcel que corría su furia esa noche.
Rufino y Laboulaye pasaron cual pueblos fantasmas. Se estaba acercando a Mercedes cuando "de la nada" apareció un camión de frente. Llego a hacer un rebaje, escucho la queja de la caja de velocidad crujiendo cual hojas de acero, el volantazo que dio hizo que temblara todo el auto terminando bruscamente en la banquina de la mano contraria.
Con el auto detenido se mantuvo con las manos en el volante un rato largo mirando hacia ese oscuro infinito que era la ruta de noche y sin luna a la vista.
Grito tan fuerte que hubiese jurado que se podía escuchar el eco rebotando en la inmensidad de la noche. Salio del auto con la garganta estremecida por el grito, se arrodillo, se tapo la cara y, por primera vez en años, lloro.
Sintió un llanto y cuando se dio vuelta ella volvió a hacer las muecas de tristeza y una lagrima empezaba a deslizarse por su mejilla. No quiso despertarla, todavía faltaba para llegar a San Luis y estaba haciendo un buen tiempo y podía ir a la velocidad que quisiera mientras no despertara. Intento nuevamente hacerle cosquillas en la panza y eso logro que esas muecas de tristeza desaparecieran de su rostro.
La tristeza se le dibujaba en su cara. Las lágrimas habían dejado de caer. Se había sorprendido de haber llorado. Todavía arrodillado miro al cielo y volvió a gritar. Más fuerte que antes, con mayor dolor... un nombre se hizo eco en la negrura de la noche olvidada.
Volvió a subirse al auto. Increíblemente este respondió al primer intento. Las ruedas traseras escupieron tierra al momento en que el auto salio disparado nuevamente a la ruta. Los kilómetros que lo separaban de su destino parecieron metros por la velocidad que llevaba. Tuvo que disminuir un poco la velocidad si no quería fundir el motor. El viento seco la ultima lagrima que su recuerdo le robo. Ya estaba cerca de San Luis.
Habían llegado a San Luis regulando la velocidad, sin discusiones de por medio y ella aun durmiendo a su lado. A la entrada de San Luis decidieron quedarse en el mismo lugar de siempre. Entraron a la habitación, vieron la cama de dos plazas, se miraron y en el mismo momento donde sus miradas se cruzaron no dudaron un instante y se besaron. Esa noche hicieron el amor, él la sentía más sensible a sus caricias. Ella lo notaba mucho más atento.
El se quedo en la cama viendo como ella se levantaba y con toda su desnudez lo saludaba desde la puerta del baño, la dejo abierta y sintió como el agua empezaba a correr. Una cortina de vapor empezó a salir del baño. El se levanto y se dirigió hacia el baño, apenas se podía ver del vapor, entro en la ducha, la tomo de atrás por la cintura y la apretó contra su cuerpo. Ella guío sus manos y bajo el agua tibia se unieron nuevamente. Se terminaron de bañar juntos y el creyó ver una lagrima escapándose de sus ojos, pero también podía ser el agua por eso no dijo nada. Salieron de la ducha, apenas se secaron. Ella envolvió una toalla en su cabeza y fueron a acostarse. Durmieron abrazados toda la noche.
El abrazo de la noche lo envolvió. Decidió para en San Luis solo para comprar cigarrillos. Pasó por la puerta del hotel y vio como una pareja entraba en una de esas habitaciones. Tuvo la tentación de parar y hacer noche ahí pero se contuvo y siguió camino.
El camino estaba casi desierto. No había nadie en la ruta. Luego de una corta tanda de mates y facturas ella volvió a reclinar su asiento. Sabía muy bien que hasta Caucete no habría nada más que tierra. Se disculpo, dijo que se sentía cansada y volvió a dormirse.
El tomo esto como signo de que podría fumar sin que lo retaran, apenas bajo la ventanilla y prendió el primer cigarrillo. Todavía faltaba mucho para el empalme de la RN147 con la RN20, según el mapa rutero.
Volvió a fijarse en el GPS. "Apenas unos kilómetros mas" pensó. Prendió su octavo cigarrillo desde que salio de San Luis. Iba con las ventanillas bajas y ya empezaba a amanecer.
Ya podía ver el sol a su derecha. Sintió alivio al pensar que al tomar la RN20 lo tendría detrás. Se volvió a mirarla. Ya no parecía estar teniendo pesadillas. De hecho le pareció ver en su cara un brillo inusual.
Sabia que por varios kilómetros no habría absolutamente nada en esa ruta. Por lo menos hasta pasado el Encón.
Llego al empalme con la RN20 y acelero lo más que pudo. Exigió ese motor al límite. Una lágrima recorrió su mejilla.
Vio una casa, un tanto precaria. Y unas construcciones como galpones.
Se estiro hacia la guantera para buscar el último paquete de cigarrillos.
Cuando levanto la vista llego a ver a un chico, dio un volantazo, después otro, golpeo un caballo que estaba caído en medio de la ruta y perdió el control del auto.
Lo último que escucho fue un grito de miedo.
Cuando despertó, todavía se encontraba en el auto. Lo primero que hizo fue ver si ella estaba aun ahí, pero noto que la puerta no estaba y el auto estaba boca abajo. Se desespero al no poder desabrocharse el cinturón y el volante que lo mantenía en una posición rígida. A lo lejos la vio tendida sobre la ruta. Empezó a sacudirse, omitió por completo el dolor de su cuerpo solo quería llegar a ella, lucho buscando una salida para ir a escuchar su corazón.
Su corazón latía fuerte, tanto por la adrenalina como por lo que iba a suceder a continuación.
Vio el galpón y el enorme ventanal del costado a lo lejos. Apunto el auto hacia el y piso el acelerador lo mas que pudo.
Al dar contra la pared, salio despedido por el parabrisas.
Rompió el astillado parabrisas con los puños y con un pedazo vidrio que encontro corto el cinturón de seguridad. Salio arrastrándose del auto, cuando quiso ponerse en pie perdió el equilibrio. Tenía la pierna fracturada. La sangre le chorreaba de la cabeza a los pies pero logro arrastrarse hacia donde estaba ella. Antes de perder el conocimiento vio dos personas corriendo hacia él.
Dos hombres lo habían levantado y lo habían subido a la camioneta. El acompañante, apenas un adolescente, le sostenía la cabeza y con la otra mano ejercía presión en una herida que no supo identificar. No sentía dolor. De hecho no sentía nada. Se desvaneció.
Cuando volvió en si estaba en una camilla, a su lado iba ella con los ojos cerrados. No hablaba. La ambulancia volaba. "Habla, deciles que no corran tanto que te da miedo." pensó. Pero ella no respondía. Sintió la mano del camillero sobre su cabeza. "Tranquilo" le dijo. No llego a responder.
No contesto ninguna de las preguntas. No podía hablar. No le salían palabras. Ya lo habían trasladado a una habitación en algún hospital. Se había quedado solo.
No supo cuanto tiempo paso solo en esa habitación. No sabia donde estaba ella. Intento moverse, tenía una pierna enyesada y muchas agujas clavadas en el brazo. Se saco todas las líneas. A lado de la cama había una silla de ruedas. Se las arreglo para subirse a ella y salio de la habitación a un pasillo mal iluminado. Una enfermera salia a su encuentro. "¿Donde esta?" Fue lo único que dijo antes de largarse a llorar. La enfermera empujo la silla de ruedas hasta una habitación cercana.
Ahí la vio, sin pelo y con unas agujas clavadas en el cráneo. Tomo su mano. Se quedo dormido con sus dedos entrelazados.
A la mañana sintió un leve movimiento de los dedos. Abrió los ojos e intento incorporarse de la silla con la fuerza de sus brazos lo logro, llego a su boca y la beso. "¿Que tengo en la cabeza? ¿Ya soy una reina?" Bromeo ella. En ese momento se le dio por hacer una broma. Le robo una amarga sonrisa.
La maquina que tenía al lado de su cama dejo de hacer el intermitente ruido. Ella se desvaneció. Su grito alerto al personal. Entraron unas enfermeras y unos doctores. Uno de ellos lo puso en la silla y lo saco de la habitación trabando la puerta detrás. Volvió a incorporarse de la silla, sin hacer caso al dolor que sentía en la pierna quebrada. Vio como se juntaban a su alrededor. Pasaron unos minutos y corrieron la cortina. Por la desesperación y la incapacidad de seguir soportando el dolor cayó al piso y perdió el conocimiento.
Despertó en una habitación oscura, rodeado de maquinas. Tenia una mascara que le cubría la boca y vio dos líneas intravenosas en su brazo derecho. Apenas podía mover los dedos. Sentía el cuerpo adormecido.
La puerta se abrió y entro una enfermera empujando un carro de metal. Quiso hablar pero las palabras no salían. La enfermera lo miro a los ojos, le acaricio la cabeza y le dijo "Tranquilo". Acto seguido cambio unas bolsas debajo de la cama y los sueros que suspendían del caño.
Sin mediar palabras la enfermera tomo el carro de metal y salio de la habitación.
Sintio unos puntos de presión en el craneo e imagino que tambien tenia una corona... Ya se habia convertido en Rey que buscaba a su Reina.
Se empezó a sentir cansado, los ojos se le fueron cerrando al igual que el resto de los sentidos.
Lo ultimo que escucho esa noche fue un tono sostenido proveniente de una de las maquinas y de repente la mas absoluta oscuridad.

Desde las penumbras pudo divisar un resquicio de luz, había algo que lo estaba empujando hacia ella en contra de su voluntad. Estaba a gusto, no tenía intenciones de moverse más de la cuenta. Pero la fuerza que lo impulsaba hacia esa luz era mucho mayor que su propia de voluntad de quedarse dentro de la más completa y absoluta oscuridad. Yendo contra todos sus instintos se dejo arrastrar hacia la luz, era algo enceguecedor, algo hermoso. Sintió ganas de llorar y no pudo contenerse. Durante el llanto sintió la más bella voz, la recordaba de aquel lugar oscuro en el que estaba. Apenas podía abrir los ojos, así que solo se dejo estar en la voz. Sintió el calido abrazo de la dueña de esa voz...




Y así, esa noche, en San Juan un niño nacía... pero esa es otra historia.



Inspirada en "Se le apago la luz" de Alejandro Sanz


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