viernes, 1 de marzo de 2013

El viaje - Historia de dos tiempos (FINAL)

Viene de:
PARTE I
PARTE II
Gracias a un sueño profundo quedaron en pausa las peleas y los miedos a la velocidad. Ella dormía muy cómoda con el asiento totalmente reclinado. El ya había empezado a cabecear.
La miro con ternura, siempre que dormía lo hacia. Le gustaba la manera en la que su pecho se inflaba de aire y las muecas que hacia al soñar. Agarro el termo rojo, solo tenia café negro y fue especialmente preparado por ella. El sueño le estaba ganando. Se sirvió un poco en la una taza térmica y fue dando sorbos cortos para no quemarse.
Prendió un cigarrillo, ese era su último atado. Se decidió a llegar a San Luis y descansar ahí un poco.
Escucho quejidos, estaba soñando de nuevo. El recuerdo de la primera vez que se durmió en sus brazos cruzo su mente, ella era hermosa y sus muecas dejaban adivinar que estaba teniendo una pesadilla. Le hizo unas suaves cosquillas en la panza y así termino con ese feo sueño.

Una pesadilla era lo que estaba viviendo. Junín había quedado muy atrás y la RN7 seguía semi desierta. El seguía forzando el motor a sus límites dejándolo descansar unos kilómetros. El pavimento de la ruta eran las crines del corcel que corría su furia esa noche.
Rufino y Laboulaye pasaron cual pueblos fantasmas. Se estaba acercando a Mercedes cuando "de la nada" apareció un camión de frente. Llego a hacer un rebaje, escucho la queja de la caja de velocidad crujiendo cual hojas de acero, el volantazo que dio hizo que temblara todo el auto terminando bruscamente en la banquina de la mano contraria.
Con el auto detenido se mantuvo con las manos en el volante un rato largo mirando hacia ese oscuro infinito que era la ruta de noche y sin luna a la vista.
Grito tan fuerte que hubiese jurado que se podía escuchar el eco rebotando en la inmensidad de la noche. Salio del auto con la garganta estremecida por el grito, se arrodillo, se tapo la cara y, por primera vez en años, lloro.
Sintió un llanto y cuando se dio vuelta ella volvió a hacer las muecas de tristeza y una lagrima empezaba a deslizarse por su mejilla. No quiso despertarla, todavía faltaba para llegar a San Luis y estaba haciendo un buen tiempo y podía ir a la velocidad que quisiera mientras no despertara. Intento nuevamente hacerle cosquillas en la panza y eso logro que esas muecas de tristeza desaparecieran de su rostro.
La tristeza se le dibujaba en su cara. Las lágrimas habían dejado de caer. Se había sorprendido de haber llorado. Todavía arrodillado miro al cielo y volvió a gritar. Más fuerte que antes, con mayor dolor... un nombre se hizo eco en la negrura de la noche olvidada.
Volvió a subirse al auto. Increíblemente este respondió al primer intento. Las ruedas traseras escupieron tierra al momento en que el auto salio disparado nuevamente a la ruta. Los kilómetros que lo separaban de su destino parecieron metros por la velocidad que llevaba. Tuvo que disminuir un poco la velocidad si no quería fundir el motor. El viento seco la ultima lagrima que su recuerdo le robo. Ya estaba cerca de San Luis.
Habían llegado a San Luis regulando la velocidad, sin discusiones de por medio y ella aun durmiendo a su lado. A la entrada de San Luis decidieron quedarse en el mismo lugar de siempre. Entraron a la habitación, vieron la cama de dos plazas, se miraron y en el mismo momento donde sus miradas se cruzaron no dudaron un instante y se besaron. Esa noche hicieron el amor, él la sentía más sensible a sus caricias. Ella lo notaba mucho más atento.
El se quedo en la cama viendo como ella se levantaba y con toda su desnudez lo saludaba desde la puerta del baño, la dejo abierta y sintió como el agua empezaba a correr. Una cortina de vapor empezó a salir del baño. El se levanto y se dirigió hacia el baño, apenas se podía ver del vapor, entro en la ducha, la tomo de atrás por la cintura y la apretó contra su cuerpo. Ella guío sus manos y bajo el agua tibia se unieron nuevamente. Se terminaron de bañar juntos y el creyó ver una lagrima escapándose de sus ojos, pero también podía ser el agua por eso no dijo nada. Salieron de la ducha, apenas se secaron. Ella envolvió una toalla en su cabeza y fueron a acostarse. Durmieron abrazados toda la noche.
El abrazo de la noche lo envolvió. Decidió para en San Luis solo para comprar cigarrillos. Pasó por la puerta del hotel y vio como una pareja entraba en una de esas habitaciones. Tuvo la tentación de parar y hacer noche ahí pero se contuvo y siguió camino.
El camino estaba casi desierto. No había nadie en la ruta. Luego de una corta tanda de mates y facturas ella volvió a reclinar su asiento. Sabía muy bien que hasta Caucete no habría nada más que tierra. Se disculpo, dijo que se sentía cansada y volvió a dormirse.
El tomo esto como signo de que podría fumar sin que lo retaran, apenas bajo la ventanilla y prendió el primer cigarrillo. Todavía faltaba mucho para el empalme de la RN147 con la RN20, según el mapa rutero.
Volvió a fijarse en el GPS. "Apenas unos kilómetros mas" pensó. Prendió su octavo cigarrillo desde que salio de San Luis. Iba con las ventanillas bajas y ya empezaba a amanecer.
Ya podía ver el sol a su derecha. Sintió alivio al pensar que al tomar la RN20 lo tendría detrás. Se volvió a mirarla. Ya no parecía estar teniendo pesadillas. De hecho le pareció ver en su cara un brillo inusual.
Sabia que por varios kilómetros no habría absolutamente nada en esa ruta. Por lo menos hasta pasado el Encón.
Llego al empalme con la RN20 y acelero lo más que pudo. Exigió ese motor al límite. Una lágrima recorrió su mejilla.
Vio una casa, un tanto precaria. Y unas construcciones como galpones.
Se estiro hacia la guantera para buscar el último paquete de cigarrillos.
Cuando levanto la vista llego a ver a un chico, dio un volantazo, después otro, golpeo un caballo que estaba caído en medio de la ruta y perdió el control del auto.
Lo último que escucho fue un grito de miedo.
Cuando despertó, todavía se encontraba en el auto. Lo primero que hizo fue ver si ella estaba aun ahí, pero noto que la puerta no estaba y el auto estaba boca abajo. Se desespero al no poder desabrocharse el cinturón y el volante que lo mantenía en una posición rígida. A lo lejos la vio tendida sobre la ruta. Empezó a sacudirse, omitió por completo el dolor de su cuerpo solo quería llegar a ella, lucho buscando una salida para ir a escuchar su corazón.
Su corazón latía fuerte, tanto por la adrenalina como por lo que iba a suceder a continuación.
Vio el galpón y el enorme ventanal del costado a lo lejos. Apunto el auto hacia el y piso el acelerador lo mas que pudo.
Al dar contra la pared, salio despedido por el parabrisas.
Rompió el astillado parabrisas con los puños y con un pedazo vidrio que encontro corto el cinturón de seguridad. Salio arrastrándose del auto, cuando quiso ponerse en pie perdió el equilibrio. Tenía la pierna fracturada. La sangre le chorreaba de la cabeza a los pies pero logro arrastrarse hacia donde estaba ella. Antes de perder el conocimiento vio dos personas corriendo hacia él.
Dos hombres lo habían levantado y lo habían subido a la camioneta. El acompañante, apenas un adolescente, le sostenía la cabeza y con la otra mano ejercía presión en una herida que no supo identificar. No sentía dolor. De hecho no sentía nada. Se desvaneció.
Cuando volvió en si estaba en una camilla, a su lado iba ella con los ojos cerrados. No hablaba. La ambulancia volaba. "Habla, deciles que no corran tanto que te da miedo." pensó. Pero ella no respondía. Sintió la mano del camillero sobre su cabeza. "Tranquilo" le dijo. No llego a responder.
No contesto ninguna de las preguntas. No podía hablar. No le salían palabras. Ya lo habían trasladado a una habitación en algún hospital. Se había quedado solo.
No supo cuanto tiempo paso solo en esa habitación. No sabia donde estaba ella. Intento moverse, tenía una pierna enyesada y muchas agujas clavadas en el brazo. Se saco todas las líneas. A lado de la cama había una silla de ruedas. Se las arreglo para subirse a ella y salio de la habitación a un pasillo mal iluminado. Una enfermera salia a su encuentro. "¿Donde esta?" Fue lo único que dijo antes de largarse a llorar. La enfermera empujo la silla de ruedas hasta una habitación cercana.
Ahí la vio, sin pelo y con unas agujas clavadas en el cráneo. Tomo su mano. Se quedo dormido con sus dedos entrelazados.
A la mañana sintió un leve movimiento de los dedos. Abrió los ojos e intento incorporarse de la silla con la fuerza de sus brazos lo logro, llego a su boca y la beso. "¿Que tengo en la cabeza? ¿Ya soy una reina?" Bromeo ella. En ese momento se le dio por hacer una broma. Le robo una amarga sonrisa.
La maquina que tenía al lado de su cama dejo de hacer el intermitente ruido. Ella se desvaneció. Su grito alerto al personal. Entraron unas enfermeras y unos doctores. Uno de ellos lo puso en la silla y lo saco de la habitación trabando la puerta detrás. Volvió a incorporarse de la silla, sin hacer caso al dolor que sentía en la pierna quebrada. Vio como se juntaban a su alrededor. Pasaron unos minutos y corrieron la cortina. Por la desesperación y la incapacidad de seguir soportando el dolor cayó al piso y perdió el conocimiento.
Despertó en una habitación oscura, rodeado de maquinas. Tenia una mascara que le cubría la boca y vio dos líneas intravenosas en su brazo derecho. Apenas podía mover los dedos. Sentía el cuerpo adormecido.
La puerta se abrió y entro una enfermera empujando un carro de metal. Quiso hablar pero las palabras no salían. La enfermera lo miro a los ojos, le acaricio la cabeza y le dijo "Tranquilo". Acto seguido cambio unas bolsas debajo de la cama y los sueros que suspendían del caño.
Sin mediar palabras la enfermera tomo el carro de metal y salio de la habitación.
Sintio unos puntos de presión en el craneo e imagino que tambien tenia una corona... Ya se habia convertido en Rey que buscaba a su Reina.
Se empezó a sentir cansado, los ojos se le fueron cerrando al igual que el resto de los sentidos.
Lo ultimo que escucho esa noche fue un tono sostenido proveniente de una de las maquinas y de repente la mas absoluta oscuridad.

Desde las penumbras pudo divisar un resquicio de luz, había algo que lo estaba empujando hacia ella en contra de su voluntad. Estaba a gusto, no tenía intenciones de moverse más de la cuenta. Pero la fuerza que lo impulsaba hacia esa luz era mucho mayor que su propia de voluntad de quedarse dentro de la más completa y absoluta oscuridad. Yendo contra todos sus instintos se dejo arrastrar hacia la luz, era algo enceguecedor, algo hermoso. Sintió ganas de llorar y no pudo contenerse. Durante el llanto sintió la más bella voz, la recordaba de aquel lugar oscuro en el que estaba. Apenas podía abrir los ojos, así que solo se dejo estar en la voz. Sintió el calido abrazo de la dueña de esa voz...




Y así, esa noche, en San Juan un niño nacía... pero esa es otra historia.



Inspirada en "Se le apago la luz" de Alejandro Sanz


miércoles, 29 de diciembre de 2010

El viaje - Historia de dos tiempos (Parte 2)



La tormenta se fue haciendo cada vez mas fuerte, ya habia pasado Pilar y la ruta era un desastre. El viento hacia que el auto se sacudiera levemente, pero lo suficiente como para hacer la tarea de manejar muy dificil en el estado de somnoliencia que le causaron los dos calmantes que se habia tomado. Faltaba poco para llegar al Acceso Oeste, pero prefirio detener la marcha, por lo menos hasta que la tormenta amainara un poco. Paro en un puesto de vigilancia de la RP34, el cartel decia "Puesto de vigilancia. Cuartel IV Pueblo Nuevo. Lujan". No era gran cosa, pero serviria para resguardarse un poco de la lluvia. El puesto constaba de dos edificaciones de ladrillo a la vista. En la principal diviso una antena de television satelital. Y encaro hacia esa puerta. Las ventanas estaban cerradas con unos portectores de madera gruesa, todo estaba muy tranquio, no se oian voces desde el interior, sin embargo golpeo tres veces, nadie lo atendio. Estaba bajo techo al menos, el lugar era tan bueno para resguardarse el asi como el auto. Se sento en el piso, apoyo la espalda contra la puerta principal, prendio un cigarrillo y mientras la lluvia caia el espero.
La tormenta parecia interminable, el llevaba apenas abierta su ventanilla, habia prendido un cigarrillo muy a pesar del pedido de su novia. Lo unico bueno que le reconocio a su cuñada fue la idea de comprar esos deflectores de acrilico para las ventanillas, de esa manera podia mantener abierta un poco, fumar y que el agua no entrara. Aunque de no tenerlos hubiese sido lo mismo, puesto que el grueso de la lluvia daba de lleno contra el lado derecho del Escort, este detalle lo animo a bajar un poco mas su ventanilla antes que seguir escuchando quejas por el humo, las cuales considero infundadas y demostro que el humo no permanecia en el auto debido a que era succionado hacia afuera. "Mira ¿ves como sale y no se queda adentro" le dijo al tiempo que aspiraba y luego emitia una bocanada de humo que atrapada por la fuerza de succion del auto era expelida hacia afuera. "Pero queda el olor y eso es asqueroso" retruco ella viendo que ya habia perdido la contienda. Rieron, cambiaron de musica, ella tiro el asiento hacia atras y le dijo "Voy a dormir un ratito amor. Si llueve mucho para en San Andres de Giles y descansa ¿si?" Dicho esto se recosto en el asiento con sus manos en el abdomen y se durmio.

Se desperto por unas fuertes luces rojas y azules y un reflector que dio justo contra su cara. Una figura masculina se dibujo detras del reflector blanco y tapo el haz de luz en su cara. "Oiga. ¿Esta bien?" dijo la voz del hombre que a medida que se acercaba se le dejaba ver un uniforme de la policia. El se levanto pronto y explico cual era su situacion y encima todavia no habia parado de llover. Al dejarse ver el oficial lo invito a pasar, penso ver en el rostro joven de un viejo conocido, al tiempo que prendia las luces unos tubos luminiscentes empezaron a parpadear a los costados. Dejando ver que la edificacion era un solo y gran ambiente, cuatro escritorios, dos de cada lado, a ambos costados de la puerta de ingreso dos sillones de dos cuerpos, de un material similar al cuero, uno color marron, el otro verde oscuro, pero ya cuarteados por el paso del tiempo. Un dispenser de agua mineral estaba ubicado sobre el lado derecho del ingreso. Muchos cuadros con fotos adornaban ambas paredes y en el centro un cuadro grande con la imagen de un hombre mayor, canoso, de fuerte mirada y gesto adusto, en una placa de bronce al pie del cuadro se leia "Com. Insp. ARREDONDO Sebastian. 1944 - 2002. Q.E.P.D". El Oficial fue hacia una oficina ubicada en el fondo, lo unico que permitia privacidad en la misma eran las persianas americanas, ya que los ventanales ocupaban gran parte de la misma. Cuando lo invito a pasar vio que una pava estaba sobre un calentador electrico y el oficial en cuestion preparaba el mate.
"¿Te paso un amargo?" Le pregunto. Ya habia caido la noche y todavia seguian con la ronda de mates amargos y lavados. "Este ultimo va con un beso mio" le dijo y beso la base del mate, él lo acepto y tambien beso la base; era un ritual que mantenian desde la vez que el fue a conocer a sus suegros, el ultimo mate era besado en la base por ambos.
Las luces altas del Escort cortaban cono la monotonia de la noche y apenas un silbante aire entraba por la ventanilla que se mantenia apenas abiertas. La tormenta no habia cesado, ni siquiera en intensidad, procuro disminuir mas la velocidad y le pregunto si no queria parar a descansar en Junin. El prefirio seguir, despacio pero prefirio seguir.
La espesa lluvia dificultaba la visual de la ruta, pero no queria detenerse si queria llegar a tiempo para esta con su familia.
Luego de 3 horas de manejo cauteloso a causa del aguacero la lluvia ceso como si corrieran una cortina. A la derecha de la ruta vio lo que era Junin a lo lejos y penso "Le pego hasta a Laboulaye y listo", piso un poco mas el acelerador y el auto con sus dos pasajeros se perdio en la oscuridad de la de la ruta.

"No hay necesidad de salir a la ruta con esta noche tan cerrada" le dijo. "¿No prefiere quedarse hasta el amanecer?" Insistio. El solo contesto con un escueto "No, gracias". Salio a la puerta, estrecho la mano del joven oficial y le agradecio por la gentileza. La tormenta habia cesado y la luna marcaba el camino a seguir, puso en marcha el auto y siguio camino.
Decidio que era momento de probar limites, la RN7 estaba desierta con lo cual no habia tercero que corrieran riesgos. Empezo a apretar suavemente el acelerador y vio como el velocimetro ascendia lentamente hasta llegar a los 160 km/h., el volante se mantenia estable lo que significaba que la direccion tambien. Piso un poco mas y llego a 180 km/h recien al llegar a 190 km/h el volante comenzo a temblar un poco, redujo la velocidad y la mantuvo en 150 km/h. Nadie, ni siquiera un camion a la vista, era como si la ruta fuera solo para el, su auto y sus pensamientos.
"Pensa un poco lo que estas haciendo" le recrimino ella. "Mira a la velocidad que vas ¿Y si nos pasa algo?". Esas frases dieron comienzo a una discucion que continuo por un par de kilometros sin ningun tipo de resolucion.
"No corras tanto que tengo miedo". Era la tercera vez que hacian el mismo viaje juntos y era la segunda vez en ese viaje que le decia esa frase. Tuvo que ceder ante esa extorsion y bajo la velocidad a 120 km/h.
No volvieron a hablar hasta pasando Laboulaye. Tampo pusieron musica. Las ventanillas bajas y un cigarrillo encendido era lo unico que sucedia dentro de ese auto.

Arrojo el segundo atado de cigarrillos por la ventanilla a la altura de Junin. Una vez le habia prometido que dejaria de fumar. El mismo CD sonaba una y otra vez. Parecia que habia un loop de un solo track por momentos, pero no le dio mayor importancia a la musica. Solo queria llegar a destino y terminar con el viaje de una vez y por todas.

CONCLUIRA en 2011



jueves, 16 de diciembre de 2010

El viaje - Historia de dos tiempos (Parte 1)

Dijo que tenia que ir a ese lugar por recomendacion de un medico amigo, pero la decision final fue suya. Queria ir solo pero su primo se ofrecio a alcanzarlo. El queria manejar, pero el dolor a veces era tan intenso que lo obligaba a pararse al costado del camino por media hora (a veces mas). Era un centro de rehabilitacion traumatologico especializado, ubicada en las afueras de Escobar, y sabia que no podria hacer los, poco menos de, 100 km. sin parar al menos dos veces.
Hicieron casi todo el trayecto en silencio, ninguno de los hablaba, ya no habian risas en el auto. Lo primero que noto el primo fue que el stereo ya no estaba. Lo habia arrancado hacia 2 meses y revoleado por la ventanilla, en alguna de las 47 veces que realizo, lo que con el tiempo amigos y familiares llamaron: El viaje.
Habia vuelto de trabajar temprano, era de noche, llovia, hacia mucho frio y el no tenia muchas ganas de salir. Pero su novia le insistio para que esa madrugada lo hicieran, que entre los dos podrian hacer el viaje y llegar a tiempo. "Solo son 1200 km." habia dicho. "Ya conocemos la ruta, mi amor" lo habia convencido. Se baño, mientras que ella preparaba la cena. Un rico aroma a carne, salteada en vino tinto se elevaba desde la cocina, lo estaba malcriando, penso. Se dejo atrapar por el sentido del olfato mientras se secaba y se ponia los joggins azules con el escudo de Independiente, la camiseta azul y unas pantuflas rojas. Bajando la escalera oyo su voz llamando a la perra, quien bajo corriendo, pero al encontrarse con la figura de su amo detuvo su marcha, paso a su lado despacio y siguio su carrera hacia el patio para encontrarse con su cena. "Ya te quiere mas que a mi vieja, no la malcries tanto" le decia cada vez que ella le daba de cenar algo mas que no fuera su comida balanceada, pero ella nunca le hacia caso, le gustaba malcriar a Jana como si fuera su hija. La mesa estaba dispuesta de una manera demasiado atrayente que le hizo dudar si habia olvidado alguna ocacion especial, pero aparentemente no era el caso. Su copa de ancho fondo y borde mas angosto estaba sobre la mesa, la tomo, la agito, sintio el aroma del vino y noto inmediatamente que era sanjuanino.
Al ir a la cocina, la vio cortando las verduras para la ensalada. "¿Te ayudo?" le pregunto, abrazandola por la cintura desde atras. Ella solo hizo un gesto con la mano que sostenia la cuchilla indicando la direccion al sillon. Le dio un beso en la mejilla y con un gesto, exageradamente, sumiso se dirigio a su sillon, prendio la tele, un nuevo capitulo de "Los simuladores" daban esa noche, el lo veia solo porque ella preferia leer por la noche.
Ella lo vio tan inmerso en la serie que bajo un poco el calor del fuego, podian esperar un rato mas. Tomo un vaso de jugo natural, una copa vino de tinto y fue a sentarse a su lado. "¿De que la va el capitulo de hoy?" le pregunto en el corte. "Tienen que hacer cagar a un productor trucho de television, aparecio Badia tambien..." le conto brevemente, pero a ella poco le importaba, lo tomo del brazo, se acurruco en el sillo y poso su cabeza sobre su hombro.
Cuando termino el capitulo, el apago la tele, eligio uno de sus discos de Jazz y al suave ritmo de John Coltrane le ayudo a servir la mesa. Cenaron con musica, velas y un buen vino para el. Durante la cena el le dijo que seria conveniente salir de mañana, que no habia dormido siesta, que necesitaba descansar, etc.; ella medio refunfuñando para no darle la razon del todo (aunque sabia que tenia un buen punto), acepto.
Terminaron de cenar, el levanto la mesa y lavo los platos, era lo minimo que podia hacer y lo hacia gustoso todas las noches. Se fueron juntos al patio, Jana estaba tirada con las patas para arriba en uno de los rincones, siempre les causo gracia la manera de dormir de ese animal. Ella acerco el cafe y dos porciones de un postre que le habia enseñado a hacer su suegra. El prendio un cigarrillo, ella rechazo el suyo.
La lluvia habia pasado, aunque todavia estaba fresco. Sentados en el viejo sillon de cañas, vieron como la perra soñaba y movia las patas, cada tanto emitia unos quejidos como ladrandole a algun gato en sus sueños, rieron y Jana se desperto. El le hizo una seña y el animal fue a sentarse junto a ellos, del lado de su amo. Ella le paso su brazo, por su espalda y apoyo la cabeza en su hombro, la perra habia posado su cabeza sobre la pierna de su amo y siendo acariciada por ambos se volvio a dormir.

"Mira que en la ruta podes ir a mas de cien..." dijo con un tono entre ironico y autoritario a su primo. "¿Por que no manejas vos y me dejas de joder?" penso en contestarle, pero se contuvo. Asi que prefirio aumentar a cientoveinte sin decir nada. "Che ¿Podras escuchar o ver al Rojo en ese lugar? Mira que ya con un titulo adentro el Tolo se nos pone dulce." saco el tema de conversacion, aprovechando que ya habia emitido palabra primero. "¿Que te pensas que es una carcel, boludo?" Cerro la conversacion hasta nuevo aviso.
Una cancion programada los desperto, siempre seleccionaban la misma, porque iba de menor a mayor y no los despertaba sobresaltados, como ese despertador que les regalo un amigo, el que al tener la osadia de molestar un Sabado fue a dar contra la pared de la habitacion destruyendose en el acto.
Ella fue la primera que se levanto de la cama, estaba agotada por la noche que habian tenido, penso que valio la pena no salir esa madrugada. Se puso la bata, se dio una ducha y bajo a la cocina a preparar el cafe y las tostadas. Al tiempo que hacia esto prendio la radio, Mario Pergolini le estaba haciendo una nota a Fernando Peña. Ella no soportaba a Peña, el lo amaba. Apago la radio, puso algo de musica y escucho como el agua corria, espero un momento, lo calculo y con una sorisa picara dejo correr el agua caliente. A los pocos segundos escucho una andanada de insultos acompañado del clasico "El Aguaaaa". Era solo una broma. Cuando lo vio bajar de las escaleras se fue del otro lado de la mesa, entre amague y amague se dejo atrapar. Se trenzaron en un juego de pelea hasta que vino la perra y la defendio a su ama. Siempre la defendia a ella cuando jugaban asi.
Desayunaron los tres, la perra con su bowl de leche y copos de cereal y ellos su cafe y tostadas.

El ostentoso arco con el nombre grabado en relieve era algo imponente, una calle de piedras llegaba hasta la casa principal, a los lados una frondosa arboleda acompañaba el camino. Cuando llegaron a la puerta, el se bajo, tomo un bolso del asiento trasero, le dio un abrazo a su primo y le pidio que cuidara a su perra mientras el no estuviera. Se dieron otro abrazo, unos deseos de pronta recuperacion y el primo emprendio el camino de regreso. Vio como el auto se alejaba por el camino, cuando lo vio desaparecer bajo la cabeza y empezo a caminar. Una mujer abrio la gran puerta de roble, le chisto y le pregunto "¿Buscaba a alguien?". El apenas se dio vuelta, la miro y le dijo "No, disculpe, pero aca no busco a nadie". Retomo el camino hacia el gran arco con el nombre en relieve, por donde minutos antes habia ingresado. Al llegar, abrio el bolso, saco un frasco de pastillas, una botella de agua, tomo dos calmantes. Todavia tenia que caminar 10 km. hasta la ruta.
Jana y la casa quedarian al cuidado de su cuñada, mientras ella le daba todas las indicaciones habidas y por haber acerca de darle de comer, como preparlo y que no debia hacer en su ausencia, el subio a la habitacion a terminar de preparar el bolso, no se llevaba muy bien con su cuñada y preferia evitarla lo mas posible. Tomo las llaves del auto, la billetera, se agacho y le dijo a su perra "Cuida la casa, portate bien...".
Bajo las escaleras y las vio a las dos reirse, pero cuando lo vieron aparecer se silenciaron rapidamente. No iba a preguntar nada, el menor contacto posible era la pauta a seguir para con su cuñada y para evitar todo tipo de discucion.
Un cariñoso abrazo y beso fue la despedida que recibio de su cuñada lo cual lo descoloco un poco, pero no le dio mayor importancia.
El porton empezo abrirse a medida que se subieron al auto. Ya habian empezado sus vacaciones, penso.

Hizo poco menos de un kilometro a pie cuando una camioneta paso a su lado, paro y le pregunto si necesitaba que lo llevaran a algun lado. Le explico que necesitaba ir hasta Escobar. El hombre, gentilmente, se ofrecio en llevarlo. Un ovejero aleman dormia en la parte posterior de la F-100. "Tengo una perra de la misma raza" comento, estuvieron hablando de perros y futbol hasta llegar a Escobar. Le pidio que lo dejara en la estacion de servicio, que el de ahi seguiria solo. Le agradecio, le dio la mano y al bajar acaricio la cabeza del perro que con agrado recibio el mimo.
Camino apenas dos cuadras y llego a un taller mecanico, era temprano pero se oian voces del otro lado del porton. Golpeo dos veces. Salio un hombre mayor, no le ofrecio la mano porque ya estaban sucias. "Buen dia. ¿Esta su hijo? Soy el dueño del Escort." El hombre lo hizo pasar, le ofrecio unos mates al tiempo que charlaban y esperaban al hijo de este. Pero el ya habia visto su auto y sabia lo que venia a continuacion. Pago por el trabajo, se subio al auto, un frio le recorrio la columna vertebral cuando lo puso en marcha. Saco del bolso un atado de cigarrilos, en un semaforo lo abrio y prendio uno. En el proximo semaforo, saco el frente de un stereo y un CD de Soda Stereo, era del ultimo recital. Tomo una ruta interna que pasaba por Pilar para poder tomar la RN7.
La Gral. Paz estaba colmada de autos, todos en la direccion contraria a la que ellos iban, el veia las caras de los que estaban dentro de sus autos y sonreia cada tanto, ella le daba una suave palmadita en el hombro al tiempo que le decia "No seas malo, che...". Ella saco de su mochila los discos del ultimo recital de Soda Stereo, donde se habian conocido. Siguieron camino escuchando esos discos, la variedad musical era el fuerte de ambos, pero en ese viaje no saldrian de Soda Stereo y U2.
Era mediodia cuando pasaron por Gral. Rodriguez y pararon a comer en una parrilla. Cuando retomaron la ruta, ella quizo manejar, pero el la convencio que estaba bien y que podria continuar. Un frente de tormenta se empezo a formar en el horizonte, todavia hacia calor y la ruta se encontraba desierta, apenas un camion que pasaba en direccion contraria o algun micro de larga distancia que debian pasar. El indicador de velocidad mostraba 130 km/h. "No vayas tan rapido, tengo miedo" le dijo ella, el aminoro un poco la velocidad y dejo el auto en 110 km/h. Cuando pasaron Lujan, se toparon con la tormenta.

CONTINUARA



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